Desde el final de la Primera Guerra Mundial, numerosos estados han alterado su denominación o se han reconfigurado, dando origen a nuevas naciones.
Ejemplos destacados
1. Imperio austrohúngaro
Tras la guerra, el Imperio austrohúngaro se disolvió. De sus territorios surgieron varios países independientes: Austria, Hungría, Checoslovaquia (más tarde República Checa y Eslovaquia) y el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que más adelante se conocería como Yugoslavia.
2. Alemania
El nombre de Alemania permaneció, pero perdió importantes regiones: Alsacia‑Lorena volvió a Francia, el norte de Schleswig pasó a Dinamarca y las provincias de Prusia Occidental y Poznań fueron cedidas a Polonia.
3. Imperio otomano
El Imperio otomano se desmanteló. De sus antiguos dominios surgieron nuevos Estados, entre ellos la República de Turquía, Irak, Siria, Líbano y la futura Arabia Saudí.
4. Imperio ruso
El colapso del Imperio ruso dio paso a la Unión Soviética, que reunía a Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Georgia, Armenia y Azerbaiyán. Tras su disolución en 1991, cada república se convirtió en un país independiente.
5. Yugoslavia
Formada después de la guerra al unir los reinos de Serbia, Croacia, Eslovenia, Bosnia‑Herzegovina y Montenegro, Yugoslavia se fragmentó en la década de 1990, dando lugar a seis Estados: Eslovenia, Croacia, Bosnia‑Herzegovina, Montenegro, Serbia y la República de Macedonia del Norte.