No, el aislacionismo no es viable en el mundo moderno.
1. El mundo está cada vez más interconectado e interdependiente
Los avances en transporte y telecomunicaciones permiten viajar y comunicarse rápidamente a nivel global, lo que genera un mayor intercambio de bienes, servicios e ideas, y una mayor conciencia de los problemas que trascienden las fronteras nacionales.
2. Los problemas globales requieren cooperación internacional
Desafíos como el cambio climático, las pandemias y el terrorismo no pueden ser resueltos por un solo país; necesitan respuestas conjuntas.
3. Interdependencia económica
La economía mundial está estrechamente ligada mediante el comercio, la inversión y los flujos financieros. Los países dependen de importaciones esenciales y de cadenas de suministro internacionales; el aislacionismo rompería esas conexiones y provocaría trastornos económicos.
4. Organizaciones internacionales
Entidades como la ONU, la OMC y el FMI facilitan la cooperación y abordan cuestiones que superan a los estados. Abandonarlas debilitaría la gobernanza global.
5. Alianzas políticas y de seguridad
Muchos países forman alianzas para enfrentar amenazas comunes y alcanzar objetivos compartidos. Estas estructuras son esenciales para la seguridad colectiva; el aislacionismo las debilitaría o eliminaría, aumentando la inestabilidad.
6. Intercambio cultural y social
En una sociedad globalizada, los viajes, la educación y los intercambios culturales fomentan la comprensión mutua. El aislacionismo limitaría esas interacciones y frenaría el enriquecimiento cultural.
Aunque la mayoría de los estados siguen una política de integración, algunos, como Corea del Norte, persiguen el aislacionismo citando motivos de seguridad nacional o el supuesto daño de la globalización. Sin embargo, esta postura suele traducirse en estancamiento económico, descontento social y aislamiento internacional.