Erosión
Las calas pueden formarse cuando la acción constante de las olas desgasta la costa. El oleaje arrastra sedimentos y debilita rocas blandas, como la arenisca o la piedra caliza, creando una hendidura que, con el tiempo, se convierte en una cala.
Procesos glaciares
Durante períodos glaciares, los glaciares tallan depresiones en la tierra. Al retroceder, dejan cavidades que se llenan de agua de mar, originando calas típicas de regiones previamente glaciadas, como Escandinavia, Canadá y Alaska.
Actividad volcánica
Cuando la lava llega al mar y se solidifica, forma barreras que aíslan una porción de la costa. Esa zona protegida se transforma en una cala. Este tipo de cala se encuentra en áreas con volcanes activos, por ejemplo, Hawái e Islandia.
Actividad tectónica
Los movimientos de la corteza terrestre (pliegamiento, fallas y levantamientos) modifican la forma de la línea de costa, generando cabos y penínsulas que amortiguan la energía de las olas. Así se crea una cala protegida. Las regiones con alta actividad tectónica, como Japón y California, presentan este tipo de formaciones.