Origen etimológico
La palabra fiordo procede del nórdico antiguo fjǫrðr. En esa lengua significaba "estrecho brazo de mar entre acantilados altos".
Este término se adoptó en varios idiomas europeos (en inglés fjord, en alemán Fjord, etc.) y, con la adaptación fonética propia del español, se convirtió en fiordo.