La Isla del Príncipe Eduardo (PEI) dudó en unirse a la Confederación canadiense en 1867 por varias razones que combinaban factores económicos, políticos y logísticos.
1. Preocupaciones económicas
La economía de PEI dependía principalmente de la agricultura y la pesca. Temían que la unión provocara una mayor competencia con otras provincias y debilitara sus sectores productivos.
2. Miedo a perder autonomía
Los habitantes tenían un fuerte sentido de independencia y temían que la Confederación redujera su capacidad de autogobierno y control local.
3. Representación y población
Con una población mucho menor que la de otras provincias, se cuestionaba si la isla tendría una representación adecuada en el nuevo Parlamento federal.
4. Problemas de transporte
En la mitad del siglo XIX los enlaces de transporte entre PEI y el continente eran escasos y poco fiables. La incertidumbre sobre la construcción de infraestructuras suficientes era un obstáculo importante.
5. Condiciones financieras y derechos sobre la tierra
PEI exigía términos financieros favorables y la garantía de derechos sobre sus tierras. Las propuestas iniciales del gobierno canadiense no satisfacían esas demandas.
6. Falta de beneficios claros
Muchos residentes no veían ventajas tangibles al unirse a la Confederación y dudaban de cómo esa decisión mejoraría sus vidas o resolvería los problemas locales.
Finalmente, en 1873, después de intensas negociaciones que ofrecieron condiciones más ventajosas, la Isla del Príncipe Eduardo se incorporó a la Confederación canadiense.