Movimiento sionista
El movimiento sionista, que buscaba establecer un Estado judío en Palestina, había ganado impulso antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Para muchos judíos, Palestina era la patria ancestral y un refugio seguro frente a la persecución y la discriminación.
El Holocausto
El genocidio perpetrado por el régimen nazi, que cobró la vida de seis millones de judíos, intensificó la necesidad de contar con un refugio seguro para los sobrevivientes y las generaciones futuras.
Mandato británico y restricciones migratorias
Durante el mandato británico, las autoridades limitaron la inmigración judía a Palestina. Tras el conflicto, Gran Bretaña empezó a relajar esas restricciones, lo que facilitó la llegada de más judíos al territorio.
Creación del Estado de Israel
En 1947 la ONU aprobó el plan de partición que preveía dos estados, uno judío y otro árabe. La Agencia Judía aceptó la propuesta; los líderes árabes la rechazaron. En mayo de 1948, al terminar el mandato británico, se proclamó el Estado de Israel, desencadenando la guerra árabe‑israelí y provocando nuevos desplazamientos y oleadas migratorias hacia el nuevo país.
Oportunidades económicas
El recién fundado Estado ofrecía empleo en agricultura, industria, servicios y la administración pública, atrayendo a judíos que buscaban reconstruir sus vidas después de la guerra.
Nota importante
No todos los judíos emigraron a Israel después de la Segunda Guerra Mundial; muchos permanecieron en sus países de origen o se establecieron en naciones como Estados Unidos, Canadá y otros destinos.