Orígenes en la Roma antigua
Los romanos preparaban una compota de manzana cocida con miel, vino o especias, a la que llamaban mustum. Esta mezcla era consumida como postre o acompañamiento.
La Edad Media
Durante la Edad Media la compota de manzana siguió siendo popular en Europa, utilizándose tanto como postre como guarnición en las mesas de la nobleza y del pueblo.
Expansión a América del Norte
En el siglo XVII la receta cruzó el Atlántico y se afianzó en los colonos estadounidenses, donde se empleaba como relleno de tartas y pasteles.
Situación actual
Hoy la compota de manzana es un alimento consumido en todo el mundo, apreciado por su sabor suave y su versatilidad en la cocina, tanto para niños como para adultos.