Historia de Sudamérica

¿Quién fue Teodomiro Gutiérrez Cuevas, alias Rumi Maqui?

Un héroe desconocido

“Creo que menos del 20 % de los docentes de nuestra universidad saben quién es Teodomiro Gutiérrez Cuevas”. Con esas polémicas palabras, el ambientalista Rodolfo Rojas Villanueva denunció el desconocimiento y exigió que el nombre del militar cerreño sea el del año regional.

Muchos confunden su origen y lo asocian a Puno, donde su figura es más recordada que en su tierra natal, Pasco. Según Rojas, ni siquiera un estudiante universitario ni sus propios profesores podrían identificar a Teodomiro Gutiérrez Cuevas, a pesar de ser uno de los mayores héroes de la región, nacido en 1864.

¿Quién fue Teodomiro Gutiérrez Cuevas, alias Rumi Maqui?

Los puneños lo llamaban por su nombre de guerra “Rumi Maqui”, que en castellano significa “Mano de Piedra”. Desde su puesto de diputado prefecto de Chucuito, Puno, inició la lucha contra los abusos a los pueblos indígenas. Hoy, su nombre está prácticamente ausente en Pasco y no existen homenajes oficiales.

En la gestión anterior se propuso nombrar el año regional en honor a Teodomiro Gutiérrez Cuevas, pero la iniciativa no prosperó. Ahora se sugiere la denominación “Año Centenario de la Rebelión de Teodomiro Gutiérrez Cuevas, Rumi Maqui, y de la Consolidación del Pisco Sour, originario de Cerro de Pasco”.

La leyenda de “Rumi Maqui”

Tras su levantamiento en Chucuito, los terratenientes lo acusaron de extremismo y separatismo, lo persiguieron durante años y lo encarcelaron en Arequipa, desde donde fue deportado a Chile. Según la versión oficial, el 2 de enero de 1917 escapó, cruzó a Bolivia y luego a Argentina. Sin embargo, sus familiares aseguran que fue asesinado en Arequipa, pues nunca volvieron a tener noticias de él. De aquí nació la leyenda de su muerte.

¿Quién fue Teodomiro Gutiérrez Cuevas, alias Rumi Maqui?

Rumi Maqui, héroe popular

Originario de Breñero, acompañó al general Cáceres en la resistencia nacional. Más tarde formó parte del cuerpo de oficiales “indefinidos”, que recibían una paga mínima sin asignación fija. Gracias a sus contactos, fue nombrado subprefecto en varias localidades andinas; su informe sobre Huancayo, publicado por Carlos Contreras, muestra una postura a favor de la asociación pro‑indígena.

El año 1912 marcó un punto de inflexión: apoyó a José María de Billinghurst y contribuyó a la creación de instituciones militares que buscaban el fin de la República Aristocrática. En la famosa marcha del “Gran Pan”, Gutiérrez subió al podio junto a Billinghurst, consolidándose como figura clave del movimiento popular.

Billinghurst lo designó comisionado para investigar los conflictos en Puno, donde la expansión de las haciendas por la lana desplazaba tierras comunitarias, provocando revueltas y masacres. La comisión encabezada por Gutiérrez se topó con la resistencia de los gamonales, que lo acosaron sin tregua.

Tras el derrocamiento de Billinghurst, Gutiérrez quedó sin refugio y fue perseguido incansablemente por la élite terrateniente. En 1915 preparó una rebelión en Azángaro y Huancané, adoptando el nombre de “Rumi Maqui” y autoproclamándose general del Estado federal Tawantinsuyu. Ese mismo año se convirtió al metodismo, pronunciando un discurso cargado de referencias bíblicas contra la corrupción.

El gobierno envió tropas, entre ellas el futuro presidente Luis Sánchez Cerro, para sofocar la insurrección. Los indígenas fueron derrotados, Gutiérrez fue capturado y llevado a Arequipa para ser juzgado, donde desapareció. Algunas versiones afirman que fue ejecutado en prisión; otras sostienen que se le abrió la puerta para una supuesta fuga. Desde entonces, su destino se ha confundido: algunos relatos lo sitúan viajando por comunidades bolivianas después de pasar por Chile, otros lo encuentran como colono en Madre de Dios.

La familia recibió, durante años, la pensión del mayor de los hijos, otorgada por Sánchez Cerro. Finalmente, una hija solicitó el cese del pago al confirmar la muerte de su padre. El expediente militar de Gutiérrez ha sido estudiado exhaustivamente por el historiador Luis Bustamante, autor de una tesis y de continuas investigaciones sobre el tema.

Su final misterioso ensombrece una trayectoria que lo revela como un militar anti‑oligárquico, precursor de la visión reformista que más tarde adoptaría el gobierno de Velasco. Su legado se sustenta en una alianza militar‑campesina con tintes revolucionarios y religiosos.