Historia de Sudamérica

Sociedades del Segundo Desarrollo Regional

Visión general

Cuando la preeminencia política, militar y económica de un Estado panandino se vio interrumpida por diversas causas, se produjo la fase intermedia o regionalización, un periodo en el que ninguna etnia, nación o estado pudo imponer su hegemonía, centralizar el excedente productivo ni ejercer control máximo sobre la tierra y los ayllus.

En esta etapa las culturas intermedias desarrollaron sus propios rasgos artesanales como símbolo de identidad e independencia, mientras que los horizontes sintetizaban tradiciones ajenas e imponían su resultado en todo el territorio bajo su dominio. En los horizontes se buscaba la uniformidad cultural (Chavín, Wari e Inca) desde una perspectiva artesanal; por el contrario, las culturas regionales intermedias buscaban la diferenciación regional según sus tradiciones (Paracas, Necrópolis, Mochica, Nazca, Chimú, Chincha, etc.). Todo ello respondía a los intereses de las clases dominantes, cuya estructura estatal controlaba la producción, incluida la artesanal, para su defensa y expansión.

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Reinos y señoríos surgidos tras la caída del imperio Wari (siglos IX‑XIII)

Tras la descomposición del sistema imperial Wari, es decir, cuando la hegemonía centralista del ejército de Viñaque sobre las regiones bajo su administración se quebró, el control de las ciudades principales se desintegró, ya sea por rebeliones internas de sus administradores o por invasiones externas (yaros y chancas). Esto dio origen a un nuevo periodo regional, conocido como la Intermedia Tardía o Segundo Desarrollo Regional.

Los pueblos de la Intermedia Tardía conservaron muchas técnicas de construcción y planificación urbana Wari, así como algunos rasgos religiosos. Sin embargo, durante este periodo también surgieron características regionales propias. El aumento demográfico intensificó la lucha por tierras agrícolas, provocando guerras frecuentes entre reinos y señoríos. La principal preocupación de los gobernantes era construir ciudades y fortalezas defensivas.

En la Intermedia Tardía, las culturas y reinos que florecieron en las regiones fragmentadas del horizonte Wari mantuvieron los centros urbanos rurales o ciudades administrativas como ejes de su organización económica, política y artesanal. Entre las ciudades más relevantes se encuentran Chan Chan (Chimú), Vilcashuamán (Chanca), Cusco (Quechua), Tambo de Mora (Chincha), Chucuito y Hatun Colla (reinos aymaras). Desde estas urbes, las clases dominantes regionales centralizaban su poder.

Principales culturas y reinos de la Intermedia Tardía (siglos XI‑XV)

Los grupos étnicos, reinos y dominios que surgieron tras el colapso Wari incluyen:

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* Los Sicán fueron anexados por los Chimú antes de la expansión inca.

De estos desarrollos culturales, la segunda gran regionalización o Intermedia Tardía nos permite estudiar el carácter expansivo de las clases dominantes en los siglos XIII, XIV y XV d.C., entre los cuales destacan:

  1. Chimú
  2. Chincha
  3. Chanca
  4. Huanca
  5. Quechua

Lectura recomendada: “Sociedad Chimú”

Esta sociedad rica y lujosa, con una aristocracia de amplios privilegios, se fundó mediante conquistas militares, pero se mantuvo gracias a un elaborado aparato ideológico y policial basado en promesas y castigos. La ley Chimú era tan severa como la inca: el sacrílego era enterrado vivo, el adúltero ejecutado, y se prestaba especial atención a los delitos contra la propiedad privada. Así, la nobleza defendía sus intereses. Ante un robo, los señores y sacerdotes Chimú proclamaban que el Universo entero se había alterado; los dioses se irritaban por el pecado contra la propiedad y se realizaban ceremonias religiosas hasta capturar al ladrón, quien era castigado con la muerte.

El Estado Chimú tampoco toleraba el error ni la incapacidad. Un médico que, por desconocimiento, no curaba a un paciente era condenado a morir junto a él.

La justificación última de este orden social residía en creencias religiosas. Tanto príncipes como campesinos eran devotos creyentes; todas sus actividades estaban bajo la protección de alguna divinidad. Una huaca llamada Carquiña protegía contra enfermedades cutáneas, mientras que otra, Piojosa (Mollep), tenía otro cometido.

En el cielo, numerosas estrellas, constelaciones y cuerpos celestes guiaban a los Chimú en sus prácticas económicas. Es posible que, más allá de los dioses menores, reconocieran a un Ser Supremo llamado Aiapaec y, bajo él, al principio femenino y maternal de la fertilidad representado por la diosa lunar conocida como “SI”.

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Ritual Chimú

(Descripción de los rituales y su significado cultural.)

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