Andrés Rázuri: un héroe olvidado
En el panorama de los próceres peruanos, el nombre de Andrés Rázuri suele pasar desapercibido, eclipsado por figuras como Grau, Bolognesi o Ugarte. Sin embargo, su participación decisiva en la batalla de Junín, uno de los momentos clave de la independencia, lo convierte en un protagonista esencial de la formación de la nación.
Orígenes y primeros años
Andrés Rázuri nació en 1791 en San Pedro de Lloc, La Libertad, hijo de Juan José Rázuri y María Severina Estéves. A diferencia de los deseos de sus padres, que lo encaminaban hacia el sacerdocio y lo inscribieron en los seminarios de San Carlos y San Marcelo de Trujillo, el joven decidió unirse a los ejércitos que se preparaban para enfrentar al ejército español.
Al servicio de San Martín
A los 29 años, Rázuri se presentó ante el libertador José de San Martín, ofreciéndole su ayuda para expulsar a los realistas del Perú. San Martín lo envió a su tierra natal para que contactara a las organizaciones patrióticas que surgían en el norte del país.
Conocedor de la geografía de Trujillo, Lambayeque y Piura, Rázuri organizó la compra de ganado, equipos y armas, destinándolos a una unidad de caballería que llamó Los dragones de Pacasmayo. Este pequeño grupo se integró después a los Húsares del Perú, conocidos luego como los Gloriosos Húsares de Junín.
La batalla de Junín
El 6 de agosto de 1824, en los altos de Junín, los Húsares del Perú, fundados por Rázuri, jugaron un papel crucial. La contienda, eminentemente de caballería y sin disparos de fuego, se decidió por la destreza y la táctica.
Cuando el general La Mar solicitó al comandante Suárez que protegiera un escuadrón desamparado, Rázuri, mediante una falsa orden de ataque, engañó a Suárez y permitió que los húsares sorprendieran al enemigo, logrando una victoria decisiva contra los realistas.
Tras la victoria, los Húsares del Perú recibieron el nombre de Húsares de Junín, que conservan hasta hoy.
Vida posterior y legado
Después de la guerra, Rázuri volvió a dedicarse a la agricultura, actividad que ya ejercía antes de alistarse. Falleció el 4 de enero de 1883, a los 92 años. Setenta años después, sus restos fueron trasladados al Panteón de los Próceres de Lima.
Hoy su nombre figura en numerosas escuelas del norte del Perú, aunque sigue siendo poco conocido en otras regiones. Su determinación y su aporte a la independencia consolidaron el nacimiento de la República del Perú.