Historia de Sudamérica

Conjuración de Bahía (1798)

La Conjuración de Bahía, también conocida como la Revolta dos Alfaiates, fue un movimiento político popular que surgió en Salvador, Bahía, en 1798.

Sus objetivos principales eran la separación de Bahía del dominio portugués, la abolición de la esclavitud y la reivindicación de los derechos de los sectores más pobres de la población.

El levantamiento recibió también los nombres de “Conspiração dos Búzios” o “Rebelión de los Sastres”, porque sus líderes más visibles fueron los sastres João de Deus y Manuel Faustino dos Santos Lira.

La conspiración estaba integrada, en su mayor parte, por esclavos, negros libres, blancos pobres y mestizos que desempeñaban oficios tan diversos como zapatero, albañil, soldado, entre otros.

Influidos por la Revolución Francesa y la Revolución Haitiana, los conspiradores fueron duramente reprimidos; sus miembros fueron detenidos y, en 1799, los principales líderes fueron condenados a muerte o al destierro.

Líderes de la Conjuración de Bahía

Aparte de los sastres, la revuelta contó con la participación de los soldados Luís Gonzaga das Virgens y Lucas Dantas.

Conjuración de Bahía (1798)

La masonería jugó un papel determinante, pues los ideales de la Revolución Francesa llegaron a Brasil a través de esta organización.

La primera logia masónica de Bahía, “Cavaleiros da Luz”, reunió a varios intelectuales implicados en la conspiración, entre ellos José da Silva Lisboa, futuro Vizconde de Cairú; el cirujano Cipriano Barata, llamado “el doctor de los pobres”; el farmacéutico João Ladislau de Figueiredo; el sacerdote Francisco Gomes; el profesor de latín Francisco Barreto; y el teniente Hermógenes Pantoja, quienes leían a Voltaire, traducían a Rousseau y estructuraban la trama.

Contexto histórico

El éxito de la revuelta liderada por el liberado Toussaint Louverture en Haití contra los colonizadores franceses resonó en Bahía, marcando la primera gran insurrección de esclavos victoriosa en la historia.

Otro factor desencadenante fue la penuria que vivía la población de Salvador tras la transferencia de la capital colonial a Río de Janeiro en 1763. Surgió la idea de fundar una república democrática en Bahía, sin distinciones sociales y con igualdad para todos.

El 12 de agosto de 1798, la ciudad se despertó cubierta de folletos pegados en las paredes de las iglesias. Los panfletos invitaban a la población a luchar y proclamaban los principios de libertad, igualdad, fraternidad y la creación de una república.

Fin de la Conjuración

La difusión de los panfletos alertó a las autoridades, que actuaron rápidamente para sofocar la protesta. Varios conspiradores fueron arrestados y obligados a delatar a sus compañeros.

El gobernador de Bahía, Fernando José de Portugal e Castro, recibió una denuncia de Carlos Baltasar da Silveira que indicaba que los conspiradores se reunirían en Campo de Dique el 25 de agosto. El coronel Teotônio de Souza fue encargado de detenerlos; algunos lograron huir frente a la avanzada de las tropas gubernamentales.

Una vez reprimida la rebelión, siguieron una serie de detenciones: 49 personas fueron capturadas, entre ellas tres mujeres, nueve esclavos y varios hombres libres que trabajaban como sastres, barberos, soldados, bordadores y pequeños comerciantes.

Los principales responsables fueron juzgados y condenados por traición. El 8 de noviembre de 1799, Luís Gonzaga das Virgens, Lucas Dantas, João de Deus y Manuel Faustino dos Santos Lira fueron ahorcados y luego descuartizados; sus cuerpos fueron exhibidos en distintos puntos de Salvador como advertencia.

Los intelectuales y masones que participaron recibieron penas más leves o fueron absueltos.

A pesar de su trágico desenlace, la Conjuración de Bahía dejó una huella que influyó en posteriores movimientos, como la independencia de Brasil (1822), la Revolta dos Malês (1835) y la abolición de la esclavitud (1888).

Ver también:
  • Conspiración minera
  • Independencia de Haití
  • Abolicionismo
  • Rebelión de los Malês
  • Ejercicios en el Brasil colonial