La Revuelta de las Vacunas fue una insurrección popular contra la vacunación obligatoria contra la viruela, que estalló en Río de Janeiro en noviembre de 1904.
Causas y consecuencias
Al asumir la presidencia en 1902, Rodrigues Alves heredó una ciudad cubierta de basuras y desechos. Ese entorno propició la propagación del virus de la viruela y la proliferación de ratas y mosquitos, vectores de la peste bubónica y la fiebre amarilla, enfermedades que cobraban miles de vidas cada año.
Con la intención de modernizar y sanear la capital, el presidente nombró al ingeniero Pereira Passos como prefecto y al médico Oswaldo Cruz como director de Salud Pública. Se lanzaron obras públicas de gran escala: ensanchamiento de calles, apertura de avenidas y campañas de exterminio de plagas.
El proceso de remodelación desplazó a los sectores más pobres, cuyas chabolas y casas de madera fueron derribadas. Muchos se vieron obligados a mudarse a las colinas, dando origen a los primeros barrios de favelas. El desalojo generó un fuerte aumento de los alquileres, alimentando la indignación popular.

Cartel: la Ley de Vacunación Obligatoria prende la mecha de la revuelta, mientras políticos y Oswaldo Cruz aparecen aterrorizados.
El objetivo central de la campaña sanitaria era eliminar los focos de enfermedad y la basura acumulada. Como medida inicial, el gobierno ofreció una recompensa por cada rata entregada a las autoridades. Pronto surgieron criadores de ratas que buscaban cobrar la paga, lo que obligó al Estado a suspender la bonificación.

Ilustración del Jornal do Brasil (11 de agosto 1904) que critica a quienes criaban ratas solo para cobrar la recompensa.
La campaña sanitaria se ejecutó de forma autoritaria: las casas eran allanadas sin explicación y sin informar a la población sobre la importancia de la vacunación o la higiene. En una época en que la ropa cubría gran parte del cuerpo, mostrar el brazo para recibir la vacuna se consideraba “inmoral”. Ese rechazo cultural, sumado al desalojo y al encarecimiento de la vida, desencadenó la Revuelta de las Vacunas.
Vacunación obligatoria
El médico Oswaldo Cruz (1872‑1917), designado para combatir las epidemias, impuso la vacunación obligatoria contra la viruela para todos los brasileños mayores de seis meses.
Políticos, militares opositores y gran parte de la ciudadanía se manifestaron en contra. La prensa atacó a Cruz con caricaturas sarcásticas que ridiculizaban la efectividad de la vacuna.

Caricatura que representa a Oswaldo Cruz como “carnicero” del pueblo.
Los agitadores incitaron a la población urbana a enfrentar a los sanitarios, quienes, amparados por la policía, ingresaban a los hogares y vacunaban a la fuerza. Los sectores más radicales defendían la resistencia armada, alegando el derecho a la integridad corporal y a rechazar el “líquido desconocido”.
El descontento, ya latente por la crisis habitacional y el alto costo de vida, culminó en la revuelta obligatoria contra la vacuna. Entre el 10 y el 16 de noviembre de 1904, los barrios populares de Río de Janeiro tomaron las calles para enfrentar a los agentes de salud y a la policía.
El centro de la ciudad se transformó en un campo de batalla: tranvías volcados, edificios saqueados y caos en la Avenida Central (hoy Avenida Rio Branco). El movimiento contó con el apoyo de sectores militares que intentaron, sin éxito, derrocar al presidente Rodrigues Alves.
El gobierno sofocó la rebelión, arrestó a los líderes y envió a algunos a la región de Acre. Finalmente, la Ley de Vacunación Obligatoria fue modificada, permitiendo que la vacunación fuera opcional.
Curiosidades
La Revuelta de las Vacunas ha inspirado telenovelas, miniseries y hasta óperas. La obra El Científico, compuesta por el director brasileño Sílvio Barbato, narra la vida de Oswaldo Cruz y dedica una escena completa a este episodio histórico.
Ver también: Salud Pública en Brasil
- Primera República
- Revuelta del Látigo
- Peste Negra
- Brasil