Visión general
El gobierno de Lula abarca los dos mandatos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, entre 2003 y 2010. Su gestión sacó a miles de brasileños de la pobreza extrema, aunque quedó marcada por escándalos de corrupción, como el mensalão. A pesar de ello, Lula logró que su sucesora, la ex ministra Dilma Rousseff, ganara la presidencia.
Economía bajo Lula
El gobierno continuó la política macroeconómica iniciada por su predecesor, Fernando Henrique Cardoso, manteniendo la inflación bajo control y el real estable.
El crecimiento de economías emergentes como China e India abrió nuevos mercados y aumentó la demanda de materias primas brasileñas, impulsando las exportaciones.
Cuando estalló la crisis financiera mundial en 2008, Brasil se vio menos afectado. El Estado redujo impuestos como el IPI (Impuesto sobre Productos Industrializados) sobre electrodomésticos, evitando que las empresas trasladaran los costos a los consumidores y estabilizando el mercado interno.
Este entorno favoreció la llegada de inversionistas extranjeros y la creación de empleos. Además, Brasil organizó eventos internacionales como los Juegos Panamericanos 2007 y obtuvo la candidatura para la Copa del Mundo 2010, los Juegos Militares 2011, los Juegos del Mundo Indígena 2015 y, finalmente, los Juegos Olímpicos y Paralímpicos 2016. La construcción de estadios e infraestructura generó actividad económica y proyectó una imagen de Brasil próspero.
Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC)
En 2007 se lanzó el PAC para mejorar la infraestructura del país. Lula designó a la entonces ministra Dilma Rousseff para liderar el plan, dándole mayor visibilidad y reforzando su candidatura presidencial de 2010.
Posteriormente, el programa se amplió a áreas como la infancia, la vivienda y la conservación del patrimonio histórico, financiado por recursos federales y alianzas con empresas privadas. Sin embargo, la adjudicación de contratos estuvo plagada de sobornos a legisladores, escándalo que salió a la luz durante el gobierno de Dilma.
Programas sociales
En su discurso inaugural (2003), Lula señaló que muchos brasileños todavía no tenían tres comidas al día y lanzó una campaña contra el hambre.
Así nació el programa Bolsa‑Familia (2004), que transfería ingresos directamente a familias en situación de vulnerabilidad. Los beneficiarios debían cumplir requisitos como ingresos mensuales entre 85 y 175 reales y tener mujeres embarazadas o niños de 0 a 17 años. Los pagos oscilaban entre 35 y 176 reales al mes, a cambio de que los niños asistieran a la escuela y acudieran a revisiones médicas.
Según la FAO, la pobreza extrema disminuyó un 75 % en Brasil entre 2001 y 2014, convirtiendo a Bolsa‑Familia en uno de los mayores éxitos sociales del país.
Educación
El gobierno creó el Fundeb (2007) para financiar y expandir la educación básica. En el nivel superior, se ampliaron becas para maestrías y doctorados y se establecieron cuotas sociales y raciales en 20 universidades federales de 14 estados.
En 2009 se implementó el Sistema Único de Selección (Sisu), que permite a estudiantes de cualquier estado postularse a universidades federales de otras regiones sin exámenes adicionales. Además, se inauguraron 14 nuevas universidades federales y se potenció la educación privada mediante el programa Prouni (2005), que financia becas en instituciones privadas.
Política exterior
Lula fortaleció la presencia de Brasil en foros internacionales como el Davos y el G‑20, apoyando la incorporación de Rusia al grupo. Mantuvo una agenda de cooperación con China, India, Rusia y Sudáfrica, lo que consolidó el bloque BRICS.
En América del Sur, la alianza estratégica entre Lula, Néstor Kirchner y Hugo Chávez se centró en proyectos pragmáticos, como la construcción de refinerías e inversiones en Argentina.

África también recibió una mayor atención diplomática: se abrieron 19 embajadas en el continente y el comercio bilateral creció de US$ 5 mil millones en 2002 a US$ 26 mil millones en 2008. Lula perdonó deudas externas de varios países africanos, entre ellos Nigeria, para impulsar la cooperación Sur‑Sur.
Estos esfuerzos buscaban impulsar reformas en la ONU y obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad, objetivo que no se alcanzó, aunque el comercio con la mayoría de los socios aumentó.
En 2009, Lula generó controversia al recibir al presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad en Brasilia.
Escándalo de corrupción: Mensalão
El “mensalão” consistió en un esquema de pagos mensuales a diputados y senadores para asegurar su voto a favor de proyectos de ley y enmiendas del gobierno.
El caso se descubrió mediante una grabación donde un director de Correos explicaba a dos empresarios la manipulación de licitaciones. El presidente del PTB, Roberto Jefferson, participó activamente en el esquema.
Se inició una investigación parlamentaria (CPI) que implicó a varios aliados del gobierno. Jefferson acusó al tesorero del PT, Delúbio Soares, de pagar sobornos mensuales a congresistas.
El escándalo provocó la caída del ministro de la Casa Civil, José Dirceu, y la inhabilitación de Jefferson por diez años. Otro diputado del PT, João da Cunha, renunció antes de ser formalmente acusado.
Encarcelamiento de Lula
Al terminar su mandato, Lula se dedicó a dar conferencias internacionales y permaneció discreto tras bambalinas durante la gestión de Dilma.
Sin embargo, el juez Sérgio Moro inició investigaciones sobre la supuesta recepción de una vivienda de lujo (un tríplex en Guarujá) de la constructora OAS a cambio de favores. Lula fue condenado a 9 años por corrupción pasiva y lavado de dinero, sentencia que luego se amplió a 14 años.
El 7 de abril de 2018 ingresó a la prisión de Curitiba, donde estuvo 580 días. El 8 de noviembre de 2019 fue liberado tras la decisión del Supremo Tribunal Federal que declaró inconstitucional su arresto en segunda instancia.