La penicilina, conocida también como penicilina G, es el antibiótico beta‑lactámico pionero, derivado del hongo Penicillium. Actúa inhibiendo la síntesis de la pared celular bacteriana, lo que provoca la debilidad y ruptura de la célula, y finalmente su muerte.
Infecciones bacterianas que responde a la penicilina
- Infecciones del aparato respiratorio:
- Neumonía causada por Streptococcus pneumoniae, Streptococcus pyogenes o Staphylococcus aureus.
- Tonsilitis y faringitis por Streptococcus pyogenes.
- Infecciones de piel y tejidos blandos:
- Celulitis y abscesos producidos por Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes.
- Infecciones del tracto urogenital:
- Infecciones urinarias causadas por bacterias susceptibles como Escherichia coli o Proteus mirabilis.
- Enfermedades de transmisión sexual (ETS):
- Gonorrea provocada por Neisseria gonorrhoeae.
Importante: no todas las infecciones bacterianas pueden tratarse con penicilina; muchas cepas han desarrollado resistencia. Siempre consulte a un profesional de salud para confirmar el antibiótico adecuado, la dosis y la duración del tratamiento.