Durante su mandato, el presidente Ronald Reagan empleó una serie de estrategias para ejercer presión sobre la Unión Soviética y debilitar su posición global.
Aumento del gasto en defensa
Reagan incrementó drásticamente el presupuesto militar de EE. UU., lo que permitió la modernización y expansión de sus fuerzas armadas. Este crecimiento obligó a la URSS a intentar igualar el gasto, lo que tensionó aún más su economía.
Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI)
Conocida popularmente como “Star Wars”, la SDI proponía un sistema de defensa antimisiles capaz de interceptar misiles balísticos entrantes. La idea desafiaba la disuasión basada en la destrucción mutua asegurada (MAD) y obligó a Moscú a reconsiderar sus estrategias defensivas.
Negociaciones de control de armas
Reagan participó en las conversaciones del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START), buscando limitar el número de armas nucleares y establecer mecanismos de verificación.
Apoyo a movimientos anticomunistas
Estados Unidos brindó ayuda, a menudo encubierta, a disidentes y grupos opositores tanto dentro de la URSS como en sus estados satélite de Europa del Este.
Retórica y acciones simbólicas
El presidente calificó a la Unión Soviética de “imperio del mal” y, durante su visita a Berlín, pronunció el famoso discurso “¡Derriben este muro!”. Estas declaraciones reforzaron la presión política y moral.
Presión económica
Se impusieron restricciones comerciales y sanciones que limitaron el acceso soviético a tecnología avanzada y recursos financieros, debilitando aún más su economía.
La combinación de estas medidas contribuyó al desgaste del bloque comunista, acelerando la caída de los regímenes de Europa del Este y, finalmente, la disolución de la propia Unión Soviética.