Crecimiento demográfico en las colonias americanas (1700‑1775)
Durante el siglo XVIII la población de las trece colonias británicas experimentó un notable auge. A comienzos de 1700 se estimaba que vivían alrededor de 250 000 personas en todo el territorio colonial.
Treinta‑y‑siete años después, al borde de la Revolución de 1775, el censo reflejaba cerca de 2,5 millones de habitantes. Este salto demográfico se debió, en gran medida, al crecimiento natural de la población, pero también a la constante llegada de inmigrantes procedentes de Europa, África y el Caribe.
Los colonos europeos, principalmente británicos, irlandeses y alemanes, se establecieron en busca de tierras y oportunidades económicas. Paralelamente, la trata de esclavos aportó una importante fuerza laboral africana, mientras que los asentamientos caribeños enviaron trabajadores y comerciantes que también contribuyeron al aumento poblacional.
En conjunto, estos factores transformaron a las colonias de una escasa población inicial en una sociedad diversa y numerosa, sentando las bases demográficas para la futura independencia de los Estados Unidos.