Antecedentes
Durante la Guerra Civil estadounidense (1861‑1865), la Confederación buscó apoyo externo para contrarrestar el bloqueo naval impuesto por la Unión. En particular, esperaban que Gran Bretaña, entonces la potencia industrial más importante del mundo, interviniera a su favor.
Expectativas confederadas
Los líderes confederados creían que el poder económico y naval británico podría romper el bloqueo del Atlántico y suministrar a los estados del sur los recursos que necesitaban, sobre todo algodón, que era esencial para la industria textil británica.
La postura británica
Aunque algunos sectores del comercio británico estaban interesados en el algodón sureño, el gobierno de Gran Bretaña decidió mantener la neutralidad. La razón principal fue el temor a desencadenar una guerra directa con los Estados Unidos, cuya victoria de la Unión parecía cada vez más probable.
Resultado
En última instancia, Gran Bretaña no intervino militarmente ni ofreció apoyo diplomático significativo a la Confederación, lo que dejó a los estados del sur sin la ayuda esperada y contribuyó al eventual triunfo de la Unión.