Agitación laboral
Huelgas generales
En 1919, Seattle fue escenario de la primera huelga general de la historia de EE. UU., donde varios sindicatos paralizaron servicios esenciales. Acciones similares se difundieron por todo el país exigiendo mejores condiciones y salarios.
Huelga de mineros de carbón
Entre 1919 y 1922, más de 500 000 mineros dejaron sus puestos para demandar aumentos salariales y jornadas más justas. Estas huelgas masivas revelaron un descontento creciente entre la clase obrera.
Bombardeos
De 1919 a 1920 se registraron una serie de explosiones contra líderes políticos y empresariales, así como contra anarquistas y organizadores laborales en diversas ciudades estadounidenses. Los actos violentos generaron temor y alarma en la población.
Radicalismo en el movimiento obrero
Aumento de la afiliación sindical
El movimiento laboral creció notablemente durante y después de la Gran Guerra. La Industrial Workers of the World (IWW), sindicato de carácter radical, vio incrementarse su número de miembros, ya que muchos trabajadores buscaban soluciones colectivas y revolucionarias a sus problemas económicos.
Miedo rojo
La difusión de ideas radicales y el auge de la IWW despertaron temores entre la ciudadanía, desembocando en la conocida “Miedo rojo”. El gobierno intensificó la vigilancia y represión contra presuntos radicales y comunistas, a menudo vulnerando derechos civiles.
Influencia extranjera y percepción
Revolución rusa
El triunfo de la Revolución Bolchevique en 1917 inspiró entusiasmo y esperanza entre ciertos grupos radicales estadounidenses. La caída del zar y la instauración de un régimen comunista alimentaron los llamados a acciones similares en EE. UU.
Inmigración
Inmigrantes de Europa del Este, muchos huyendo de persecuciones políticas y en busca de oportunidades, trajeron consigo ideas de izquierda y visiones radicales, reforzando la percepción de que el bolchevismo estaba echando raíces en América.
Es importante señalar que la extensión del bolchevismo en EE. UU. de esa época fue a menudo exagerada por el sensacionalismo mediático y la propaganda política; historiadores siguen debatiendo la verdadera magnitud e impacto de la influencia comunista.