Refugios antiaéreos
Durante los bombardeos se construyeron diferentes tipos de refugios para proteger a la población. Algunos se excavaban en colinas, otros se adaptaban en estaciones de metro y sótanos, y también se levantaban cámaras independientes.
En zonas con frecuentes ataques aéreos, a los residentes se les recomendaba instalar refugios Anderson en sus jardines. Estas estructuras, fabricadas con láminas de metal corrugado, podían albergar a seis personas y ofrecían una protección eficaz contra la explosión y los escombros.