La década de 1920 supuso un giro importante en la sociedad y la política de Estados Unidos, marcando una respuesta a varios de los postulados del movimiento progresista que había dominado los primeros años del siglo XX.
1. Política económica
Mientras los progresistas defendían la intervención estatal para regular la economía, la década de 1920 adoptó un enfoque laissez‑faire. Los republicanos, al tomar el control del gobierno, impulsaron la reducción de impuestos, la desregulación y un papel limitado del Estado, otorgando mayor libertad a las empresas.
2. Valores sociales
El progresismo había promovido reformas laborales, bienestar social y la ampliación de derechos de las mujeres. En los años veinte se produjo un retroceso conservador: la prohibición del alcohol, restricciones migratorias y la reafirmación de los roles de género tradicionales.
3. Cambios culturales
Surge una cultura urbana vibrante como reacción a la moralidad victoriana del progresismo. El jazz, las flappers y la vida nocturna desafían los valores rurales y conservadores, simbolizando una nueva forma de vivir.
4. Desilusión política
Escándalos y la percepción de fracasos de la agenda progresista generaron desencanto con la política. La participación electoral disminuyó y la ciudadanía mostró una creciente desconfianza hacia el establishment, favoreciendo el ascenso del Partido Republicano.
5. Nativismo y restricciones migratorias
A diferencia del progresismo, que abogaba por la inclusión, los años veinte intensificaron el nativismo. La Ley de Inmigración de 1924 estableció cuotas basadas en el origen nacional, limitando drásticamente la llegada de inmigrantes del sur y este de Europa.
6. Derechos de la mujer
Tras la conquista del voto femenino, la década de 1920 vio intentos de frenar los avances de las mujeres. Los valores conservadores reforzaron los roles tradicionales y surgieron esfuerzos por reducir su participación en el mercado laboral y la vida pública.
7. Relaciones raciales
El movimiento progresista había denunciado la injusticia racial, pero en los años veinte los derechos civiles avanzaron poco. La segregación, los linchamientos y la discriminación continuaron extendidos, pese a la labor de algunos activistas progresistas.
En síntesis, los años veinte constituyeron una reacción compleja a la agenda progresista: se consolidó un conservadurismo económico y social, se intensificó el nativismo y se profundizó la desilusión política, al tiempo que surgieron transformaciones culturales que prepararon el terreno para la Gran Depresión y los movimientos sociales posteriores.