La sabana suele albergar una población más numerosa que el Sahel por una combinación de factores ambientales, económicos y sociales.
1. Suelos más aptos para la agricultura
Los suelos de la sabana son generalmente más fértiles y reciben más precipitación que los del Sahel, lo que permite cultivar alimentos y criar ganado de forma sostenible.
2. Mayor disponibilidad de agua
Las lluvias son más regulares en la sabana, lo que garantiza agua para consumo humano y riego, facilitando asentamientos más grandes.
3. Biodiversidad y abundancia de recursos
La diversidad de flora y fauna, así como la presencia de minerales, ofrece múltiples fuentes de sustento como la caza, la recolección y el comercio.
4. Infraestructura más desarrollada
En muchas áreas de sabana existen carreteras, escuelas, centros de salud y mercados, lo que mejora la calidad de vida y atrae a más habitantes.
5. Menor carga de enfermedades
El Sahel enfrenta mayor incidencia de malaria, enfermedades transmitidas por el agua y desnutrición, factores que desalientan la instalación de poblaciones.
6. Factores históricos y culturales
Algunos grupos étnicos tienen vínculos tradicionales con la sabana, lo que ha favorecido una larga historia de asentamiento y crecimiento demográfico.
Estos puntos no son exhaustivos y las condiciones pueden variar entre diferentes países y regiones de ambas zonas.