La Guerra de los Siete Años (1756-1763)
Francia gastó enormes sumas en este conflicto, lo que generó una deuda colosal. Además, la guerra interrumpió el comercio y la actividad mercantil, provocando una profunda recesión.
El auge de los fisiocristas
Los fisiocristas defendían que la agricultura era la única fuente real de riqueza y que el Estado debía fomentarla reduciendo los impuestos a los campesinos. Estas políticas disminuyeron los ingresos fiscales, agravando la crisis financiera.
La Revolución Americana (1775-1783)
Francia apoyó a los colonos americanos con ayuda financiera y militar para debilitar a Gran Bretaña. Ese compromiso sumó más gastos al ya sobrecargado erario francés.
Malas cosechas de la década de 1780
Una serie de cosechas deficientes provocó hambrunas y pobreza generalizada, debilitando aún más la economía y dificultando la recaudación de impuestos.
Mala gestión financiera del gobierno
El Estado francés vivía en deudas crónicas y recurrió frecuentemente a préstamos de bancos extranjeros con intereses elevados, lo que incrementó la carga financiera del reino.