El renacimiento del latín en la Edad Media
El impulso principal del aprendizaje del latín en la Europa medieval se atribuye al humanista italiano Francesco Petrarca (1304‑1374). Petrarca, apasionado por la literatura y la cultura clásicas de Grecia y Roma, dedicó gran parte de su vida a estudiar, copiar y difundir manuscritos latinos antiguos.
Su entusiasmo despertó el interés de numerosos eruditos, que siguieron su ejemplo y comenzaron a rescatar y enseñar textos clásicos. Gracias a su labor, el latín volvió a ser una lengua viva de estudio y creación, sentando las bases del humanismo renacentista.