Creencias que sustentaban el Destino Manifiesto
El Destino Manifiesto era la convicción de que Estados Unidos estaba destinado a expandirse por todo el continente norteamericano. Dicha idea se basaba en varios supuestos:
- La percepción de que EE. UU. era una nación superior con la obligación de difundir sus valores e instituciones.
- El ansia de tierras y recursos, considerados esenciales para el crecimiento y la prosperidad continuos.
- La creencia de un derecho divino para ampliar su territorio.
Cómo se materializó el Destino Manifiesto
Los estadounidenses pusieron en práctica esta visión de distintas formas:
- Asentamiento del Oeste: Millones de personas migraron hacia el interior del continente durante el siglo XIX, estableciéndose en las Grandes Llanuras, las Montañas Rocosas y el noroeste del Pacífico.
- Adquisición de nuevos territorios:
- Guerra: La victoria en la Guerra México‑Estadounidense (1846‑1848) otorgó el control del suroeste, incluyendo California, Nevada, Utah y Arizona.
- Tratado: En 1867 se compró Alaska a Rusia.
- Compra: En 1819 se adquirió Florida de España.
- Anexión: En 1845 se anexó la República de Texas.
- Innovaciones y descubrimientos: Ferrocarriles, barcos de vapor y telégrafo facilitaron el desplazamiento y la comunicación a lo largo del continente.
Consecuencias de la expansión
Esta expansión transformó profundamente a Estados Unidos: aumentó su territorio, población y economía, pero también generó conflictos con pueblos nativos, México y otras naciones. Mientras algunos la consideran un impulso positivo en la historia americana, otros la ven como una justificación del imperialismo y el expansionismo.