Después de la Guerra Civil, los estados del sur implementaron una serie de tácticas para impedir que los afroamericanos ejercieran su derecho al voto. A continuación, se detallan los mecanismos más utilizados.
Intimidación y violencia
Los blancos empleaban la fuerza o la amenaza de violencia —linchamientos, golpizas, tiroteos y otras agresiones— para disuadir a los votantes negros de acudir a las urnas.
Impuestos de capitación
Se exigía el pago de una tasa para poder votar. Estas cuotas eran altas y, al estar la mayoría de los afroamericanos en situación de pobreza, resultaban imposibles de pagar.
Pruebas de alfabetismo
Se imponían exámenes de lectura y escritura cuya redacción estaba diseñada para que resultaran extremadamente difíciles de aprobar para los afroamericanos, aun cuando supieran leer y escribir.
Primarias exclusivamente blancas
Se establecían primarias en las que sólo podían participar votantes blancos, excluyendo de manera sistemática a los afroamericanos del proceso político.
Cláusulas de abuelo
Estas disposiciones permitían votar a quienes ya lo hicieran en una fecha determinada (generalmente 1867), sin importar impuestos o pruebas posteriores. Como la mayoría de los afroamericanos no habían votado en esa época, la medida aseguraba que solo los blancos pudieran ejercer el voto.
Leyes de privación del derecho por delitos graves
Se prohibía votar a personas condenadas por delitos graves. Dado que los afroamericanos eran arrestados y condenados con mayor frecuencia que los blancos, esta norma afectaba desproporcionadamente a la población negra.