Historia de Europa

Hindenburgdamm: la mayor obra de ingeniería de Europa en su época

En la década de 1920 el Hindenburgdamm se convirtió en el mayor sitio de construcción de Europa. El ferrocarril que une la isla de Sylt con el continente dividió a los isleños, pero, tras casi un siglo, ha definido la vida en la zona.

Por Stefanie Grossmann

Siglo XIX: Sylt sólo accesible por barco

Hasta finales del siglo XIX la isla dependía exclusivamente del mar. En invierno el Mar de Wadden se congelaba, aislando a la población. La vida estaba marcada por la temporada y muchos residentes temían los cambios. Sin embargo, el auge del turismo en Westerland atrajo a veraneantes que desembarcaban en el muelle de Munkmarscher Fährhaus, generando ingresos y despertando la idea de un enlace terrestre. En 1910 se inició la planificación oficial de un dique.

1914: Inicio de la obra y pausa por la Primera Guerra Mundial

El parlamento prusiano aprobó el proyecto en 1913. En 1914 comenzaron los trabajos bajo la dirección de Hans Pfeiffer, ingeniero del famoso puente giratorio de Rendsburg. El presupuesto ascendía a diez millones de marcos. La gran incógnita era cómo construir un dique en medio de la marea. La resistencia de algunos habitantes, especialmente de Morsum, se mantuvo, pero la verdadera interrupción llegó con el estallido de la Primera Guerra Mundial, que desvió los fondos al esfuerzo bélico.

1920: Cambios fronterizos y renovada demanda

Tras el Tratado de Versalles, el referéndum de 1920 dividió la zona de Tønder; Sylt quedó bajo soberanía alemana, pero el acceso requería pasar por territorio danés y obtener visado. La necesidad de una conexión terrestre se volvió urgente.

Desafíos de mareas y llanuras de marea

En 1921 se reanudaron los trabajos preliminares. Construir un dique de 50 m de ancho sobre 28 millones de m³ de agua que fluye cuatro veces al día implicaba superar corrientes, mareas y sedimentos finos que el mar arrastraba constantemente. Cada día se apilaba arena, se instalaban tuberías y se erigían barreras bajo condiciones extremas, convirtiendo al proyecto en el mayor sitio de construcción europeo de la época.

División de la población de Sylt

Los isleños se polarizaron. Los residentes de Westerland veían el dique como motor de turismo y prosperidad, mientras que los de Morsum temían la pérdida de su identidad y la llegada de forasteros. Muchos querían lucrar con la obra (alquiler de habitaciones, venta de comida), pero la oposición en Morsum permanecía firme.

El pastor Hans Johler intenta mediar

Hans Johler, pastor de Morsum y padre de la futura Karin Lauritzen, intentó reconciliar a su comunidad con la obra. Amistoso con el ingeniero Pfeiffer, defendía el proyecto en sus sermones, pidiendo a los habitantes que “abran sus corazones, envíen a sus hijos a buenas escuelas y muestren compasión a los obreros”. Sus palabras fueron ignoradas y recibió amenazas, lo que provocó una profunda crisis familiar.

Los obreros y su campamento

En 1923 comenzó la construcción del terraplén ferroviario. En la península de Nösse se erigió un asentamiento de chabolas con salón para los trabajadores, mientras que otros vivían en barcazas ancladas a lo largo del trazado, reduciendo los desplazamientos.

Batalla contra el Mar del Norte

La arena se extraía de canteras en la costa continental y en Nösse, transportándose en camiones y trenes que avanzaban a paso de hombre. Hasta 1 500 obreros, bajo la supervisión de Pfeiffer, trabajaban 18 horas al día, empujando tablones, cargando miles de toneladas de piedra y cruzando corrientes violentas. El salario apenas alcanzaba para comprar pan.

Inundación de 1923

En agosto de 1923 una tormenta destruyó un año de obra, arrastrando 250 000 m³ de tierra y costando diez millones de marcos al proyecto.

Condiciones extremas y fatalidades

Los muros de pilotes de madera, reforzados con filas de estacas, finalmente lograron estabilizar el dique. Sin embargo, el trabajo seguía siendo mortal: accidentes con vagones de hierro provocaban amputaciones y muertes, y las indemnizaciones eran ínfimas.

Abril de 1927: el primer tren cruza el dique

En septiembre de 1926 se cerró el último tramo de los 11,3 km del dique. En abril de 1927 el primer tren transportó a los obreros a Westerland; el pastor Johler apareció a bordo de la locomotora.

El presidente del Reich, Paul von Hindenburg, como padrino

El 1 de junio de 1927 Hindenburg viajó en un tren especial sobre el dique. En una parada no prevista en Morsum, la hija del pastor, Karin, entregó al presidente un ramo de flores. El acto marcó el momento más orgulloso del padre, según recordó su hija.

El nombre del dique y su polémica actual

Desde entonces el tramo ferroviario se conoce popularmente como Hindenburgdamm, aunque oficialmente lleva la designación “Ruta 1210”. En los últimos años el grupo parlamentario del SPD en Schleswig‑Holstein ha propuesto renombrarlo, mientras el alcalde de Sylt, Nikolas Häckel, se opone.

Ingenieros y pastores olvidados

Ni Pfeiffer ni Johler recibieron reconocimiento en los actos oficiales. Pfeiffer vendió sus caballos, barracones y, al final, el baño de los ingenieros, que le generó apenas 42 marcos de ingresos.

El pastor Johler pierde su puesto

Tras la obra, el consejo de Morsum impulsó en silencio su sustitución. Johler abandonó la isla y aceptó el cargo de pastor de los barqueros en el puerto de Hamburgo, una humillación que su familia nunca superó.

Hindenburgdamm hoy: una vía ferroviaria clave

Más de 700 000 vehículos en trenes de automóviles cruzan el dique cada año, en un trayecto de unos 45 minutos. El Hindenburgdamm sigue siendo una pieza vital que une a Sylt con el continente, tanto para el turismo como para el comercio.