En enero de 2011 un escándalo de dioxinas estremeció a Alemania. El 3 de enero se decidió sacrificar a decenas de miles de gallinas ponedoras y destruir cientos de miles de huevos, con un daño económico que alcanzó los millones de euros.
Por Stefanie Grossmann
Todo comenzó cuando la empresa de piensos Wulfa‑Mast, de Dinklage (Distrito de Vechta), realizó una autodenuncia ante la Oficina Estatal de Protección al Consumidor y Seguridad Alimentaria de Baja Sajonia (LAVES) en diciembre de 2010. Las autoridades no sabían todavía qué regiones estaban implicadas ni cuál era la fuente del exceso de dioxinas. El culpable resultó ser una grasa de alimentación contaminada, subproducto de la producción de biodiésel, que había sido reutilizada como ingrediente animal sin la debida declaración.
¿Qué son las dioxinas?
Las dioxinas son compuestos químicos extremadamente tóxicos. Su peligrosidad se hizo conocida tras el accidente químico de Seveso, Italia, en 1976, cuando se liberaron hasta tres kilogramos de tetrahidroclorodibenzodioxina (TCDD). Los efectos incluyen cloracné, daño a sistemas nervioso e inmune, mutaciones genéticas y carcinogenicidad. Además, se acumulan en los tejidos grasos y su vida media supera los diez años. Aproximadamente el 90 % de la exposición humana proviene de la alimentación.
Harles & Jentzsch vende aceite contaminado
El escándalo se vinculó a la empresa Harles & Jentzsch, de Uetersen (Schleswig‑Holstein), que mezcló grasas industriales con piensos para animales. Tras la autodenuncia de Wulfa‑Mast, la inspección de autoridades bajosajonas identificó a Harles & Jentzsch como el fabricante del aceite destinado originalmente a la fabricación de papel. La empresa de transporte Lübbe, de Bösel, se encargó de la posterior distribución.
El 23 de diciembre de 2010 el Ministerio de Agricultura de Baja Sajonia alertó a 22 empresas suministradas por Wulfa‑Mast y ordenó inspecciones inmediatas. Se prohibió la venta de huevos provenientes de los granjas afectadas.
Destrucción masiva de huevos y sacrificio de gallinas
Como consecuencia, decenas de miles de huevos fueron declarados residuos peligrosos y unas 8.000 gallinas ponedoras fueron sacrificadas en una granja de Soest (Renania del Norte‑Westfalia). Más de 100.000 huevos ya se habían vendido. En Turingia se buscaban lechones contaminados y se sospechaba que cientos de animales ya habían sido exportados a Europa.
Operativo contra Lübbe
Las autoridades de Baja Sajonia y Schleswig‑Holstein comenzaron a colaborar estrechamente. El 5 de enero de 2011 la policía y la fiscalía allanaron las oficinas de Harles & Jentzsch para asegurar pruebas, y el fiscal de Oldenburg visitó las instalaciones de Lübbe, donde se mezclaban y distribuían las grasas contaminadas a granjas porcinas y avícolas.
Impacto más grave en Baja Sajonia
Se estimó que hasta 3.000 toneladas de grasa contaminada llegaron a los piensos de gallinas ponedoras, aves de engorde y cerdos. En total, hasta 150.000 toneladas de pienso animal podrían haber estado afectadas, impactando a 4.700 granjas en 13 estados federales. Baja Sajonia registró los mayores números: 2.500 toneladas de pienso contaminado y 4.500 granjas cerradas como medida preventiva.
Actividades ilegales y evasión de controles
Lübbe, aunque no estaba autorizada para mezclar grasas, lo hizo deliberadamente, escapando a la supervisión estatal. Análisis de nuevas muestras de Harles & Jentzsch mostraron niveles de dioxina casi 78 veces superiores al límite permitido. La normativa de la UE exige que las empresas de piensos estén registradas en la autoridad competente; la falta de registro impide detectar adulteraciones.
Temor al consumo: los huevos desaparecen de los anaqueles
En enero de 2011 los laboratorios de LAVES confirmaron niveles inaceptables de dioxinas en los huevos. Tras el escándalo, 3.000 granjas se reabrieron, mayormente porcinas, mientras que las granjas avícolas permanecieron cerradas por la persistencia de nuevos hallazgos. Los consumidores dejaron de comprar huevos y carne de cerdo, los precios cayeron y muchos negocios familiares sufrieron graves pérdidas. Incluso China suspendió la importación de cerdo y huevos alemanes.
Escasa respuesta judicial
El caso evidenció la escasez de inspecciones a las unas 1.700 empresas de piensos en Alemania. Sólo dos años después, la fiscalía de Itzehoe acusó a los directores de Harles & Jentzsch por fraude y violaciones del Código de Alimentos y Piensos en 102 casos, pero el juzgado descartó la responsabilidad penal por falta de conocimiento de la contaminación. En 2013, un granjero obtuvo una indemnización de 43.000 €, pero la Corte Constitucional Federal anuló la sentencia al año siguiente.
Plan anti‑dioxinas y reformas
Tras el escándalo, la ministra de Agricultura Ilse Aigner propuso controles más estrictos y la separación obligatoria de la producción de piensos y grasas industriales. Se contempló también la obligación de publicar los nombres de las empresas de piensos cuando exista sospecha de contaminación.
Quiebra de Harles & Jentzsch
En mayo de 2011 se abrió un procedimiento concursal contra Harles & Jentzsch, pero resultó de poco consuelo para los agricultores y consumidores. En 2013 los productores seguían reclamando mayor trazabilidad de los aceites industriales, proponiendo codificaciones de colores similares a las de diésel y fuelóleo.
Línea de tiempo del escándalo de dioxinas
21‑diciembre‑2010
Wulfa‑Mast descubre niveles elevados de dioxinas y realiza una autodenuncia a LAVES.
23‑diciembre‑2010
LAVES informa al Ministerio de Agricultura; se prohíbe la venta de huevos de los establecimientos afectados.
3‑enero‑2011
Se sacrifican unas 8.000 gallinas ponedoras en Soest; más de 100.000 huevos contaminados ya estaban en el mercado.
4‑enero‑2011
Autoridades de Turingia buscan lechones contaminados; se sospecha que cientos de animales ya se habían exportado.
5‑enero‑2011
Allanamiento de Harles & Jentzsch y visita del fiscal a Lübbe.
6‑enero‑2011
Se estima que hasta 3.000 t de grasa contaminada entraron en piensos de gallinas, aves de engorde y cerdos.
7‑enero‑2011
Se calcula que 150.000 t de piensos pueden estar contaminados, afectando a 4.700 granjas.
8‑enero‑2011
Se confirma que la grasa contaminada estaba en el mercado desde marzo 2010; las dosis superaban 78 veces el límite legal.
9‑enero‑2011
Alrededor de 3.000 granjas de Baja Sajonia son reabiertas; 1.470 permanecen cerradas.
10‑enero‑2011
Foodwatch culpa a residuos de pesticidas; el Ministerio de Protección al Consumidor lo desestima.
11‑enero‑2011
Pruebas en carne de cerdo revelan que el límite de dioxinas se supera en un 50 %.
12‑enero‑2011
Harles & Jentzsch se declara en quiebra.
14‑enero‑2011
Ilse Aigner presenta propuestas de controles más rigurosos y separa las competencias de agricultura y protección al consumidor.