En el invierno de 1978, uno de los buques más grandes de su época se hundió en el Atlántico. El moderno carguero debía transportar piezas de maquinaria desde Bremerhaven a los Estados Unidos, pero el viaje terminó en una catástrofe en medio de un mar embravecido.
El 11 de diciembre de 1978, el "München", un buque de carga de 261 metros de eslora perteneciente a la compañía naviera alemana Hapag‑Lloyd, surcaba las aguas del Atlántico Norte con 28 tripulantes a bordo. Desde finales de noviembre, ciclones azotaban la zona al norte de las Azores. Los vientos alcanzaban la fuerza 11, las olas medían unos 15 metros y la temperatura rondaba el punto de congelación. La nieve y el granizo impedían al capitán Johann Dänekamp ver más allá de unos metros.
Aunque la situación parecía extrema, el "München" ya había sobrevivido a numerosas tormentas. Era su 62ª travesía transatlántica, partiendo de Bremerhaven con destino a Savannah, Georgia, y su capitán y tripulación eran considerados experimentados.
El buque transportaba 83 "lighters", contenedores flotantes que en los años setenta representaban una innovación prometedora, ya que los terminales de contenedores todavía no estaban consolidados. En el "München" la superestructura estaba en la proa y una grúa en cubierta levantaba los lighters por la popa, lo que le otorgaba una gran autonomía respecto a la logística portuaria.
SOS a las 3:10 a.m. del 12 de diciembre
Poco después de la medianoche, el operador de radio Jörg Ernst envió un breve informe al crucero "Caribe", indicando que el puente estaba dañado y que algunas escotillas estaban rotas. Según el operador del "Caribe", Heinz Löhmann, Ernst no mostraba preocupación. Sin embargo, tres horas después transmitió por última vez, de forma muy débil, un SOS con posición al norte de las Azores. La señal fue captada por el buque griego "Marion".
Gran operación internacional de búsqueda
Al conocerse la emergencia, la compañía naviera lanzó una de las mayores búsquedas en el Atlántico Norte hasta la fecha. Participaron 110 barcos, entre ellos de EE. UU., la Unión Soviética y numerosos países europeos, que formaron una cadena de detección en la zona indicada. Además, 13 aviones sobrevolaron el área en busca del desaparecido.
La noticia moviliza a la República Federal
En la víspera de Navidad de 1978, el destino de los 25 hombres y tres mujeres a bordo ocupó la agenda pública. El "Hamburger Abendblatt" recibió innumerables llamadas desde Colonia, Múnich y Bonn, con la misma pregunta: ¿hay novedades sobre el "München"?
La búsqueda termina sin resultados
Solo se hallaron algunos contenedores, chalecos salvavidas y un bote salvavidas del "München". La operación se extendió hasta el 22 de diciembre, dos días más de lo previsto, a petición del canciller Helmut Schmidt, quien, tras el secuestro del presidente de la empresa Hanns‑Martin Schleyer el año anterior, no quería abandonar la búsqueda después de apenas ocho días. Tras diez días de labores, la esperanza se agotó. El balance fue sobrio: tres lighters, cuatro balsas, varios chalecos y la boya de radio de emergencia. Semanas después apareció uno de los botes salvavidas.
El 3 de enero de 1979 se celebró una misa fúnebre en la catedral de Bremen, a la que asistieron más de 2 000 personas. La empresa continuó pagando los salarios de los tripulantes y destinó recursos considerables a la investigación, estimando los daños en 150 millones de marcos alemanes.
Posibles errores en la zona de búsqueda
En junio de 1980, la autoridad marítima de Bremerhaven revisó el caso y concluyó que los equipos de rescate probablemente buscaron el "München" en el lugar equivocado. La posición de los lighters y balsas hallados sugiere que el buque se hundió a unos 170 km de la zona inicialmente patrullada.
Además, se descubrió que el barco pudo haber flotado mucho tiempo antes de hundirse, gracias a una boya de radio de emergencia instalada en la cubierta superior. Esta emitió su primera señal el 13 de diciembre de 1978 a las 11:08 a.m., casi 30 horas después del SOS de Ernst.
¿Una ola monstruosa?
Al no haber restos del buque, expertos intentan reconstruir las causas del hundimiento. El 12 de junio de 1980, la oficina marítima dictaminó que un "evento extraordinario provocado por condiciones meteorológicas extremadamente adversas" y una "cadena de circunstancias graves" provocaron el naufragio. Según el profesor Stefan Krüger, de la Universidad Técnica de Hamburgo, una ola enorme pudo haber golpeado la proa y el puente, provocando la entrada de agua en la superestructura y el colapso de los sistemas.
Algunos atribuyen el desastre a una ola monstruosa, pero Krüger sostiene que incluso olas más pequeñas podrían haber sido peligrosas para un buque como el "München". En el mismo periodo, 17 embarcaciones buscaron refugio en puertos por daños causados por la tormenta.
Preguntas sin respuesta
La autoridad marítima descarta que el diseño del buque o el poco probado sistema LASH hayan favorecido el hundimiento, pero los detalles del suceso siguen sin aclararse. ¿Fue realmente el mensaje de SOS a las 3:10 a.m. del 12 de diciembre el último del barco? ¿Por qué el capitán no envió informes meteorológicos con posición un día y medio antes del SOS, como solía hacer? ¿Podría el "München" haber chocado contra una mina naval o un submarino?
Para obtener respuestas definitivas sería necesario localizar el naufragio, que se estima a unos 5 000 metros de profundidad en el Atlántico Norte, aunque su ubicación exacta aún se desconoce. Actualmente no hay planes para una nueva búsqueda.