Historia de Europa

Sexo y política: Las noticias de St. Pauli

El amor libre y el sexo antes del matrimonio marcaron la década de los 60, cuando el dormitorio se convirtió en un espacio político. En Hamburgo, la revista St. Pauli Nachrichten luchó por un soplo de aire fresco en la cama y por cambios sociales.

Por Helene Heise

Libertad sexual, revolución sexual… esos fueron los lemas de la generación de 1968. En Hamburgo, esa dimensión política de la sexualidad nació como una publicación propia. En 1968, el fotógrafo Günter Zint fundó la St. Pauli Nachrichten. Lo que comenzó como un folletín de una sola edición se transformó rápidamente en un fenómeno educativo. Por solo tres centavos, los lectores encontraban datos desnudos, titulares provocadores y relatos insólitos.

Espíritu revolucionario y vino tinto

El equipo liderado por Zint y el editor Helmut Rosenberg atrajo a jóvenes periodistas en ciernes. Desde 1969 colaboraron nombres que después serían célebres, como Stefan Aust (futuro director del Spiegel), el polémico Henryk M. Broder y el dibujante Uli Stein. En el documental de NDR "Cuando la revolución sexual llegó a Hamburgo", Zint recuerda las caóticas reuniones editoriales: "A menudo hacíamos el periódico con más vino tinto que tinta de imprenta".

Los redactores buscaban ridiculizar la prensa sensacionalista con titulares como "Strauß viene del Bosque de Viena, dos prostitutas lo mataron"; el Bild era su declarado antagonista. Sin embargo, el gran éxito llegó con la sección de anuncios clasificados: en el "mercado matrimonial" bajo el lema "Sé amable con el otro" se publicaban peticiones de contactos sexuales y emocionales de todo tipo.

Un proceso mediático contra la transgresión

Hoy anuncios como "Diablita de 26 años busca jugadores de ambos sexos para viajes al infierno y juegos demoníacos" resultan poco escandalosos, pero a finales de los 60 eran suficientes para llevar al editor a los tribunales. "La jurisprudencia vigente dice: toda relación sexual fuera del matrimonio es fornicación", citó el juzgado al Hamburger Abendblatt en noviembre de 1969 durante el juicio contra la St. Pauli Nachrichten.

En el primer juicio de Hamburgo contra una estudiante en 1968, sus compañeros protestaron de forma provocadora para la época. A finales de octubre, la fiscalía incautó la lista completa de anunciantes del periódico. Una semana después, la abogada Gisela Wild logró recuperar las cajas con los datos, sin abrirlas. Con ello quedó claro, según su declaración oficial, que la libertad de prensa también protege los anuncios clasificados.

La dimensión política de la liberación sexual

Una de las pocas mujeres vinculadas a la St. Pauli Nachrichten, además de las modelos escasas, recuerda la publicación como liberadora: "Claro, me indignaba lo que aparecía, pero también me hacía reír. Descubrí que podía emanciparme a través de ella: me emancipé sexualmente gracias a la St. Pauli Nachrichten".

Horst Tomayer (a la izquierda) y Stefan Aust escribían la columna "Hein und Fietjes" para el periódico.

En una entrevista televisiva en 1969, Aust sintetizó la postura del diario con una frase típica de la época: "Sobre todo, los auditores federales deben examinar la relación entre la moral sexual represiva y un Estado autoritario. Si nosotros, la St. Pauli Nachrichten, aportamos nuestro modesto granito de arena para que la sexualidad sea más libre, entonces eso es, sin duda, un acto político".

Años después, su colega Henryk M. Broder resumió la visión en otra entrevista: "Pensábamos que si repetíamos la palabra ‘fuck’ lo suficiente, los cimientos de la sociedad se derrumbarían".

De la revolución a la revista para hombres

Para 1971 la circulación llegó a 1,2 millones en sus momentos álgidos, incluso publicándose a diario. Con el éxito económico, el enfoque cambió: el periódico se transformó en una revista mayormente masculina, relegando la política a un segundo plano. La etapa como periódico de culto revolucionario terminó cuando Günter Zint abandonó la redacción. Hoy existe otra publicación con el mismo nombre, pero ya no tiene ninguna relación con la política.