Con el ceño fruncido de los padres y como voz imprescindible para millones de adolescentes en moda, música y sexualidad, la primera edición de Bravo salió a la venta el 26 de agosto de 1956. Desde 1968 la publicación está a cargo del grupo editorial Hamburger Bauer Verlag.
El 26 de agosto de 1956 una pequeña revolución comenzó en Alemania: la primera edición de Bravo se imprimió con una tirada de 30 000 ejemplares a 50 pfennig. En aquel momento llevaba el subtítulo «Revista de cine y televisión» y la portada mostraba a Marilyn Monroe. Hoy los días de oro se han ido, pero la revista sigue influyendo en generaciones con sus secciones educativas, pósters a cuerpo entero y fotonovelas amorosas.
La revista juvenil como experiencia colectiva
En los primeros años los jóvenes esperaban con ansias la nueva entrega semanal. “Bravo era genial porque estaba prohibido”, recuerdan algunos. “Siempre había uno o dos chicos que compraban el cuadernillo y lo pasaban de mano en mano, porque no todos podían comprarlo”. Así, Bravo se convirtió en un fenómeno social: risas compartidas por las fotonovelas, historias de “Mi primera vez” imaginadas antes de vivirlas, y la curiosidad por descubrir qué era realmente el “petting”.
Bravo impulsa la Beatlemanía en Alemania
Estrellas como Marilyn Monroe, Elvis Presley o Peter Kraus adornaron las primeras portadas. Cuando Hollywood parecía tan lejano como Júpiter, los lectores aprendían todo sobre sus ídolos a través de la revista. Desde 1959 aparecieron los famosos “cortes de estrellas” en tamaño real: Brigitte Bardot encabezó el primer recorte, seguido por Elvis, los Backstreet Boys, Nena o Justin Bieber. Cada recorte se distribuía en varios números, lo que obligaba a los lectores a coleccionarlos.
Aunque el precio subió a un marco alemán en 1966, Bravo superó el millón de ejemplares vendidos por primera vez, alcanzando una circulación de 1 018 588. Ese mismo año la publicación organizó y patrocinó una gira relámpago de los Beatles en Alemania, con seis conciertos, dos de ellos en Hamburgo, entre los últimos presentaciones del grupo en Europa.
Recuerdos de los lectores en NDR.de
A escondidas bajo las sábanas
“Tenía que leer Bravo a escondidas bajo la manta. No recibía educación en casa. Me alegré de que existieran Bravo y el Dr. Sommer”, escribe Karin Schaper.
Memorias del Dr. Sommer
“El Dr. Sommer, ‘Inseminación con el dedo’, nunca lo olvidaré, 1981”, recuerda Udo Burmester.
Mercado negro de folletos educativos
“Estaba en un internado. Los mayores nos abastecían de Playboys y todo lo que había. Incluso había un mercado negro de intercambio de revistas. A cambio nos pedían limpiar la habitación, etc. Era absurdo, pero ahora me parece gracioso”, cuenta Hardy Hörmann.
Más aprendizaje práctico
“Me interesaba y a la vez me divertía la columna del Dr. Sommer, pero mi iluminación consistió en aprender haciendo”, escribe Sebastián Dietrich.
No me sentí iluminado por el Dr.
“También leía Bravo, pero no puedo decir que el ‘Dr.’ me haya iluminado”, afirma Astrid Brants Millekat.
El Dr. Sommer, consejero sexual de la juventud
Desde 1969, la sección “¿Qué te mueve?” permite a los lectores preguntar al ficticio Dr. Jochen Sommer sobre sexualidad y primer amor. Muchos padres se mostraron indignados y arrancaban las páginas informativas del cuadernillo. En 1972 la Oficina Federal de Pruebas catalogó dos artículos sobre masturbación como perjudiciales y los indexó. “No debería haber incentivos para experimentar la sexualidad, solo tolerancia”, declaró Martin Goldstein, alias Dr. Sommer, en 2008. Sin embargo, Bravo ayudó a romper tabúes y a impulsar la revolución sexual en la Alemania de la posguerra, aunque de forma marginal. Hoy un equipo completo sigue respondiendo a las preguntas de los jóvenes, que abarcan desde “¿Cuál es la mejor posición?” hasta “Mi madre está en contra de los tampones, ¿debo usar parche anticonceptivo en lugar de la píldora?”.
La reunificación lleva a un récord de tirada
En los años 80 la revista sufrió una caída de ventas, quedando por debajo del millón de ejemplares. Tras la reunificación alemana, las cifras volvieron a crecer y en 1991 se alcanzó un récord de 1,58 millones de copias vendidas en quiosco. Con la llegada de la música televisiva y la internet, la circulación disminuyó progresivamente hasta menos de 200 000 ejemplares. Desde 2014 Bravo se publica quincenalmente y ha diversificado su oferta con Bravo Sport, canales de YouTube y una versión web que, a veces, recurre a titulares sensacionalistas como “¡La forma del pene define el carácter de un chico!” o “¡Eso te convierte en psicópata si sigues siendo amigo de tu ex!”.
Consejos controvertidos y estereotipos de género
En 2005 Bravo contribuyó al éxito de Tokio Hotel. Diez años después, en 2015, publicó una lista de “100 trucos para un gran carisma” que reforzaba una visión anticuada de la mujer. Uno de los consejos que generó mayor indignación fue: “Mira a los chicos ligeramente desde abajo, eso les hace ver más atractivos”.
Gran relanzamiento en 2013
Cuando Nadine Nordmann asumió la dirección editorial en 2013, reformó la revista de cabo a cabeza. Jutta Stiehler, la psicóloga que había respondido personalmente a todas las preguntas durante 16 años, dejó el cargo. Nordmann afirmó que “Bravo es quizás más importante que nunca, porque los jóvenes de hoy están conectados con sus ídolos en tiempo real a través de Instagram, Snapchat y WhatsApp, pero siguen necesitando orientación, que solo una publicación impresa puede ofrecer”.
Bravo apuesta por canales digitales como TikTok
En 2017 Yvonne Huckenholz tomó la edición. La tirada impresa cayó a 83 000 ejemplares y, desde 2020, la revista se publica mensualmente. La editorial insiste en que Bravo no es una reliquia, sino que sigue siendo tan juvenil como en 1956, enfocándose ahora en YouTube, TikTok y otras plataformas digitales para sobrevivir.
Ya sea música, moda o educación, Bravo sigue acompañando a los adolescentes, aunque su brillo original se haya desvanecido. Los recortes de estrellas y los legendarios conciertos de los Beatles en los años 60 permanecen en la memoria colectiva.