La muerte es algo extraño. Por un lado, es, sin duda, el fenómeno más universal que la humanidad puede imaginar: afecta a todos por igual, sin importar la riqueza, la fama o el odio. Esa igualdad puede resultar reconfortante, sobre todo en épocas pasadas, cuando la vida de las masas era mucho más miserable de lo que podemos imaginar hoy. Sin embargo, el tema sigue siendo poco discutido, tanto en la actualidad como en el pasado. Aun así, cada cultura tiene una idea de la muerte y, en el mundo occidental, esa idea tiene cara: el Segador, un esqueleto vestido de negro con una guadaña que llega a recogernos al final de nuestros días.
Este personaje ha recibido numerosos nombres a lo largo de la historia. En alemán se le conoce como "Grim Reaper", término que todavía se usa hoy. Pero también se le llama simplemente "el Segador" o "la Parca". ¿Por qué asociamos a la muerte con un esqueleto? ¿Cuál es el origen de esta imagen y cuándo empezó a aparecer? Este artículo explora esa historia.
Representaciones de la muerte en la mitología antigua
Antes que nada, hay que entender que la muerte en sí no es algo que pueda representarse directamente; es un concepto, no un objeto tangible. Un cadáver no es la muerte, sino su consecuencia. Como los seres humanos somos malos imaginando conceptos intangibles, los personificamos. Así como el amor tiene su Cupido, la muerte ha sido personificada desde tiempos remotos mediante dioses de los muertos, lo que permite que la gente la comprenda.
Los primeros antecedentes del actual Segador se encuentran en esos dioses. Con ellos, la humanidad empezó a darle un rostro más o menos humano al fin de los días. No todos los dioses de la muerte eran iguales: algunos gobernaban el inframundo, como Hades en la Grecia clásica y su homólogo romano Plutón. Otros, como el griego Thanatos (hermano de Hipnos) y su versión romana Mors, acompañaban al moribundo en su tránsito. Estos dioses estaban entre los vivos y los muertos, lo que los hacía más cercanos y reales para la gente. La propia palabra latina «Mors» significa muerte, y de ahí proviene la asociación moderna con el Segador.
Cómo el Segador obtuvo su esqueleto
El nombre romano Mors ya alude a la figura actual, pero la imagen del esqueleto surgió mucho después. En la antigüedad existía la idea del "hilo de la vida" que se corta al morir; la guadaña del Segador simboliza ese corte. Ya en la época grecorromana se describía a Mors vestido de negro, color que en Europa ha llevado siglos connotaciones negativas.
El esqueleto, sin embargo, no apareció hasta la Baja Edad Media. En el Libro de Apocalipsis se menciona al cuarto jinete, el Caballo Pálido, que representa la muerte, pero no se describe como un esqueleto. Fue en los siglos XV‑XVI, tras la Gran Plaga, cuando surgió el "Danza de la Muerte" (Totentanz). Estas imágenes mostraban esqueletos bailando con personas vivas, integrando la muerte en la vida cotidiana. Con el tiempo, el esqueleto se convirtió en el símbolo definitivo de la muerte.
Hola, soy la Muerte
El Segador de hoy no es simplemente cualquier esqueleto. Otros elementos también forman parte de su iconografía. La capa negra, por ejemplo, no siempre estuvo presente; en los primeros Totentanz los esqueletos aparecían desnudos o envueltos en simples telas de lino. La vestimenta tal como la conocemos, una capa larga y oscura, tiene apenas unos 150 años.
La guadaña, por otro lado, sí tiene raíces antiguas. Su vínculo con la agricultura simboliza la cosecha humana: al igual que el segador corta los cultivos, la muerte corta la vida. La Biblia alude a esta analogía en Jeremías: "Los cuerpos yacen como paja en el campo, como gavillas tras el segador; no hay quien los recoja".
Así, la imagen actual del Segador surgió lentamente: de dioses de la muerte a un trabajador agrícola, al esqueleto de la Danza de la Muerte, añadiendo la ampulleta y la capucha negra. Esa representación se ha mantenido estable y se ha extendido más allá de Europa.
En América Latina también existen figuras semejantes, como la santa mexicana Santa Muerte. En el podcast de esta semana, junto al teólogo Fabián del gran programa Secta, exploramos su historia, fe y significado. ¿Quieres más historia? Suscríbete al boletín "Déjà‑vu History"; ¡te esperamos!