Los periodos más representados en la recreación histórica siguen siendo la Roma antigua (con sus enemigos y aliados), la Alta Edad Media, las Guerras napoleónicas y la Segunda Guerra Mundial. En EE. UU. predomina la Guerra Civil, mientras que en Japón destaca el periodo Edo. No obstante, la diversificación cronológica está en aumento.
Al buscar referencias históricas sobre este fenómeno es fácil caer en el "presentismo". Algunos combates de gladiadores de la Roma antigua y torneos medievales intentaron reproducir eventos bélicos con armas y vestimentas fabricadas a propósito. El Romanticismo despertó un interés por la Edad Media que, ya en el siglo XIX, originó recreaciones de rigor variable, coexistiendo con unidades militares que conservaban armas y ropajes tradicionales.
El re‑enactment moderno surge, sin embargo, entre coleccionistas de armas y militares que, en ocasiones, utilizan equipamiento auténtico en lugar de réplicas. Desde los años sesenta del siglo XX podemos hablar de un fenómeno centrado en la época moderna y contemporánea, del que derivaron grupos interesados en periodos anteriores. En 1972 nacieron dos de las asociaciones pioneras en la Alta Edad Media y la época romana: The Vikings y Ermine Street Guard, que popularizaron el hobby en el ámbito anglosajón y, a partir de allí, se difundió a otros países.
Recreación de la Antigüedad y la Edad Media en Europa
En Europa, la recreación de la Antigüedad (y, en menor medida, de la Edad Media) comparte objetivos con la arqueología experimental y complementa a los museos al aire libre, aulas arqueológicas y reconstrucciones de ciudades históricas. Investigadores como Marcus Junkelmann o Peter Connolly han utilizado la recreación como herramienta de estudio, dotándola de cierto prestigio académico, sobre todo en el continente europeo. Sus trabajos sobre la construcción de sillas de montar de cuatro cuernos, la cheiroballistra descrita por el pseudo‑Herón o la organización de los manipules han generado numerosas publicaciones. La edición n.º 11 de la revista The Journal of Roman Military Equipment Studies estuvo dedicada al tema bajo el título Re‑enactment as Research.
Simulaciones de combate en la Edad Media
En la recreación medieval ha cobrado gran importancia la simulación de combates con armas negras (sin filo ni punta), ya sea en duelos individuales o escaramuzas. Se han creado sistemas de lucha deportiva, como el huscarl, con reglas y zonas prohibidas para garantizar la seguridad. Algunos recreadores optan por las artes marciales europeas históricas (HEMA), que, a partir del estudio de tratados de la época, buscan reconstruir la esgrima medieval y renacentista. Para ello se emplean máscaras reforzadas, protecciones modernas y armas sin filo pero flexibles. Hay quienes practican simultáneamente HEMA y recreación histórica, aunque son fenómenos distintos: las limitaciones de objetivo y la prohibición de estocadas impiden usar gran parte del repertorio técnico, mientras que la dimensión táctica y el entrenamiento colectivo cobran mayor relevancia.
Épocas modernas: Napoleón y la Segunda Guerra Mundial
En el ámbito moderno, la recreación napoleónica y de la Segunda Guerra Mundial sigue creciendo en calidad y cantidad, con un enfoque marcadamente militar. En el bicentenario de la batalla de Waterloo se reunieron 5 000 recreadores de toda Europa, con artillería y caballería. En 1998 se registró la mayor recreación hasta la fecha, con 25 000 participantes en la batalla de Gettysburg. Aunque estos números no reflejan la verdadera magnitud de los ejércitos originales, sí permiten contemplar lo que, por su escala, puede considerarse una auténtica batalla.
Recreación histórica en España
En España la recreación histórica tiene raíces muy antiguas. Los llamados "juegos de cañas", competiciones ecuestres renacentistas que enfrentaban a dos equipos, a menudo incluían un marco historicista. En Levante y Andalucía existen, desde al menos el siglo XVI, las fiestas de "Moros y Cristianos", que conmemoran la toma de la ciudad o victorias sobre los musulmanes. A mediados de los años noventa la recreación de la Antigüedad y la Edad Media empezó a difundirse con la misma orientación que en el resto de Europa.
Sin embargo, la tradición festiva y la escasa implicación institucional han llevado a que muchas de las nuevas "recreaciones" se centren en actividades de gran atractivo turístico, aunque poco informativas, para generar beneficios a la industria de la hostelería.
La proliferación de empresas de "mercados medievales" y la tendencia a vender trajes inspirados en Hollywood han obligado a los grupos de recreación preindustrial, sobre todo medievales, a reivindicar el rigor documental que sustenta su labor.
Eventos que combinan rigor y divulgación, especialmente en la esfera romana, destacan como Tarraco Viva, creado en 1999 en Tarragona. Cada año, durante un mes, la ciudad acoge desfiles militares, juegos de gladiadores, gastronomía romana, teatro clásico, ceremonias religiosas y escenas cotidianas. A lo largo de los 2000 se han gestado iniciativas que intentan reorientar celebraciones historicistas hacia un enfoque más cercano al re‑enactment. Aunque con éxito limitado, varias asociaciones han alcanzado un nivel respetable de fidelidad histórica y ofrecen charlas al público.
La abundancia de réplicas baratas fabricadas en India y China ha homogenizado, al menos estéticamente, los equipos. El problema radica en el uso indiscriminado de réplicas sin criterios cronológicos ni culturales, a menudo diseñadas para el mercado del norte de Europa. Esto produce anacronismos, como caballeros castellanos del siglo XIII con cascos tipo Gjermundbu (modelo noruego del siglo X), o representaciones musulmanas basadas en estereotipos y libros de Osprey, que mezclan armaduras de cuero laminar, escudos otomanos, sables curvos y caftanes modernos.
El futuro de la recreación
El aumento progresivo del nivel de autenticidad en Europa, impulsado por el conocimiento especializado y la artesanía de fabricantes (cascos forjados a mano, vestimentas tejidas en telares tradicionales), ha generado una brecha entre grupos con vocación "hardcore" y aquellos que la ven como simple hobby. De aquí surgen términos como farb (recreador sin interés en la autenticidad) o eleet warrior (amante incondicional del combate y el cuero).
En la década de los 90 se intentó crear federaciones amplias, como The Vikings y Regia Anglorum, que organizaban grandes eventos de batallas recreadas. Este modelo provocó una cierta estancación en la búsqueda de autenticidad. Desde el año 2000 surgió una corriente de grupos más pequeños, basados en una investigación rigurosa, mejor equipamiento y actividades más informativas, que colaboran en eventos de mayor escala.
La brecha se hace evidente en la recreación medieval, donde muchos eventos se centran en "batallas" competitivas, sacrificando la historicidad para lograr mayor solidez defensiva, sobre todo en la Alta Edad Media de Europa del Este. Algunos grupos mantienen equipos de divulgación y de combate por separado, pero la práctica sigue siendo la excepción. La mezcla de armas nórdicas, eslavas, turcas y bizantinas de diferentes épocas genera críticas en foros especializados y acentúa las diferencias entre los distintos enfoques.