Descubrimiento de un termopolio intacto en Pompeya
El área arqueológica de Pompeya, sepultada en el 79 d.C. por la erupción del Vesubio, sigue sorprendiendo. Este sábado se anunció el hallazgo de un termopolio, el local donde los habitantes servían comida y bebida. La estancia está completa, decorada y conserva restos de alimentos, lo que evidencia lo poco que ha cambiado nuestra forma de convivir en dos milenios.
Autor: @PUEBLADibujante
De la tradición grecorromana a nuestras tabernas
Gran parte de nuestra afición por compartir una copa mientras charlamos proviene de los ancestros grecorromanos. Fue ellos quienes llevaron a Hispania la costumbre de acompañar el vino con algo sólido, ya sea antes o después del trabajo, el ocio o los negocios. Los urbanistas romanos transformaron nuestras antiguas ciudades encaramadas en colinas en poblaciones más amplias y ordenadas, con una cuadrícula lógica donde se ubicaban fácilmente edificios públicos y comercios privados.
Tipos de locales de comida en la Roma antigua
Caupona
Era un puesto de comida rápida donde se servían bebidas y alimentos fríos preparados: vino, embutidos, quesos o encurtidos. No había mesas ni bancos; los clientes se apoyaban en el mostrador exterior mientras disfrutaban de un vaso de vino y algún aperitivo.
Ilustración de una caupona.
Thermopolium
Más amplio que la caupona, el thermopolium disponía de una barra de mármol en forma de L con dolia incrustadas para mantener guisos, bebidas o “tapas” a la temperatura adecuada. Contaba con taburetes y mesas, tanto dentro como fuera del local, y esclavos que servían a los clientes. Por menos de una sestercio se podía comer algo caliente y beber una jarra de vino tibio. Algunos eran modestos, pero otros, decorados con frescos, albergaban a más de cincuenta comensales. La plebe se sentaba a la mesa, como hoy; solo los ciudadanos adinerados se reclinaban en banquetes de lujo.
Ejemplo de termopolio decorado.
Tabernae y popinae
Ambos tipos de “restaurantes” formaban parte del tejido comercial urbano y recibían el mismo nombre genérico de tabernae. Con el tiempo, las popinae ampliaron sus servicios ofreciendo cubículos para dormir y, en ocasiones, compañía de esclavas, compitiendo con los burdeles.
Establecimientos para viajeros
Los viajeros que llegaban a la ciudad podían alojarse en locales más confortables. Las stabula eran establos con cubículos en el piso superior y un amplio comedor. Las hospitia funcionaban como hostales sin establos. En las principales rutas, como la Vía Augusta, existían las mansiones (de manere, “permanecer”), auténticos hoteles de la época que ofrecían establos, talleres, baños termales, habitaciones y comedores. Inicialmente estaban bajo control militar y dirigidos por un mansionarius, situados a unos treinta millas (≈45 km) de distancia.
¿Cuánto hemos cambiado?
Aunque dos mil años han pasado, seguimos disfrutando de una buena compañía antes o después de cualquier gestión. Hoy nos deleitamos con tacos de calamares a la parrilla, jamón serrano o aceitunas adobadas, acompañados de un buen vino. En esencia, la costumbre de reunirse alrededor de la mesa permanece intacta, como si los dioses lo aprobara.