Fuente: The Plantagenets
Contexto histórico
En 1399 Inglaterra estaba bajo el gobierno de Ricardo II, hijo del Príncipe Negro y nieto de Eduardo III. Ascendió al trono a los diez años (1376) y, desde entonces, tuvo que enfrentar revueltas como la de los campesinos de 1381 y la constante lucha contra la nobleza y el Parlamento.
Los conflictos de Ricardo II
Los primeros años de su reinado estuvieron marcados por la ayuda de sus tíos, los duques de Edmundo y Juan de Gante, pero la creciente independencia del joven monarca provocó enfrentamientos con la nobleza. En 1386 se llegó a amenazar con su deposición, aunque la falta de consenso entre los nobles impidió que la amenaza se materializara.
Durante su mandato, Ricardo acumuló enemigos: los condes de Gloucester y Warwick murieron en circunstancias sospechosas y el conde de Arundel fue desterrado de por vida. Además, sus políticas judiciales y fiscales irritaron a la burguesía.
El desencadenante de la usurpación
En 1397, una disputa verbal entre el conde de Norfolk, Thomas Mowbray, y su primo Enrique Bolingbroke (hijo de Juan de Gante) degeneró en acusaciones de traición mutua. Ricardo intentó evitar el duelo que habría favorecido a cualquiera de los dos y los desterró: Mowbray de por vida y Bolingbroke por diez años.
Cuando Juan de Gante falleció en 1399, Ricardo extendió el destierro de Bolingbroke a perpetuidad y confiscó sus vastas propiedades.
El regreso de Bolingbroke
El 1 de junio de 1399 Ricardo partió a Irlanda para sofocar una rebelión menor, confiando en que el rey de Francia, Carlos VI, impediría que Bolingbroke, exiliado en la corte francesa, regresara a Inglaterra. Sin embargo, Carlos, afectado por sus episodios de locura, concedió permiso a Bolingbroke para volver.
El 4 de julio, Bolingbroke desembarcó en Yorkshire con la intención inicial de reclamar la herencia de su padre. La ausencia de resistencia y el descontento generalizado con el gobierno de Ricardo le permitieron ganar rápidamente apoyo, entre ellos el duque de York, Eduardo de Langley, tío tanto del rey como de Bolingbroke.
La caída de Ricardo II
Al enterarse de la invasión, Ricardo regresó a Inglaterra, pero era demasiado tarde. Se refugió en el castillo galés de Conwy, donde fue capturado por el conde de Northumberland, Enrique Percy. Tras una breve negociación, Ricardo aceptó comparecer ante el Parlamento bajo la supervisión de Bolingbroke y fue entregado a la Torre de Londres.
El 30 de septiembre, el arzobispo de York leyó una supuesta renuncia de Ricardo, en la que el monarca aceptaba abdicar. Aunque se sospecha que el documento fue forzado o falsificado, el Parlamento aceptó la renuncia y nombró a Bolingbroke rey de Inglaterra, bajo el nombre de Enrique IV.
El destino de Ricardo II y las consecuencias
Ricardo fue trasladado secretamente al castillo de Pontefract. En febrero de 1400 estalló una rebelión a su favor, pero Enrique la sofocó rápidamente. Ricardo murió en su celda, probablemente de inanición, y su cuerpo fue llevado a Londres sin señales de violencia para evitar que sus partidarios encontraran motivos de lucha.
La usurpación de Enrique IV marcó el inicio de los conflictos que culminarían en la Guerra de las Rosas, una serie de guerras civiles que dividirían a la nobleza inglesa durante gran parte del siglo XV.
Bibliografía
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Peter Ackroyd, A History of England. Volume I (Foundations), London: McMillan, 2011.
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Simon Schama, A History of Britain, London: BBC Worldwide, 2000.
Derek Wilson, The Plantagenets: The Kings That Made Britain (e‑book), London: Quercus, 2014.