Contexto histórico
Casi a diario, sobre todo en verano, se difunden noticias trágicas de inmigrantes africanos que intentan llegar a la península ibérica en pequeñas embarcaciones o saltando los cercos de Ceuta y Melilla. Sin embargo, en el pasado fue África quien recibió los flujos migratorios que huían de la península.
La migración de los moriscos
En 818, durante la revuelta del Arrabal (al‑rabad en árabe), los cordobeses se alzaron contra el aumento de impuestos de Al‑Hakam I. El emir respondió con una brutal represión: tres días de combates, la quema del suburbio, más de 3 000 muertos (300 crucificados) y el exilio de unos 20 000 habitantes, muchos de los cuales se asentaron en Fez, fundando el barrio conocido como «la ciudad de los andalusíes».
Tras la expulsión definitiva de los moriscos en 1609, ya había una primera oleada de migración hacia el norte de África, motivada por la sospecha de que la conversión forzada de 1502 era solo aparente. Los monfíes, bandoleros moros, comenzaron a asolar la zona y, en 1568, estalló la guerra de las Alpujarras. Tras la derrota, los moriscos fueron expulsados de forma permanente, y su éxodo hacia el Magreb se volvió constante.
Muley Ahmed al‑Mansur y la expedición al Sahara
El sultán marroquí Muley Ahmed al‑Mansur acogió a esos emigrantes. Con la intención de controlar las rutas del oro del sur del Sahara, organizó un ejército de unos 4 000 hombres, mayormente mercenarios andaluces descendientes de los moriscos y cristianos renegados, todos hablantes de español y armados con arcabuces. La expedición partió de Marrakech el 16 de octubre de 1590 bajo el mando de su fiel colaborador, Yuder.
¿Quién era Yuder?
Durante una incursión de los piratas berberiscos a la costa andaluza, capturaron a un joven nacido en Cuevas de Almanzora (Almería). Vendido como esclavo en el norte de África, fue castrado y, tras abrazar el islam, ganó la confianza del sultán. Su misión consistía en cruzar el desierto de Tanezrouft (actuales fronteras de Argelia, Mali y Níger) para llegar al poderoso Imperio Songhai.
Conquista de Gao y Tombuctú
Después de varios meses de travesía, Yuder y sus soldados alcanzaron el río Níger y llegaron a las puertas de Gao, capital del Songhai. El impacto de los arcabuces, desconocidos para los guerreros songhai, provocó una derrota rápida: en apenas dos horas, Yuder tomó la ciudad.
Continuó su avance hacia Timbuctú, la legendaria metrópolis descrita por Hasan ibn Muhammad al‑Wazzan al‑Fasi (León el Africano) en su Descripción de África (1526). Allí, los soldados fueron apodados la Arma por su temible poder de fuego. En 1591, Yuder se autoproclamó gobernador bajo el título de Yuder Pasha. Sin embargo, temeroso de una posible independencia, Muley Ahmed envió un nuevo gobernador y ordenó a Yuder su regreso a Marrakech en 1599; murió allí en 1605, sin descendientes, recordando siempre su castración de juventud.
Legado y herencia cultural
Durante dos siglos, los descendientes de esta mestizaje –conocidos como los Arma –dominaron la administración de Timbuctú, orgullosos de sus raíces hispánicas. Se estima que más de 500 palabras del songhai provienen del español del siglo XVI y que apellidos como García, Esteve o León siguen presentes en la región.
En reconocimiento a este pasado compartido, la Junta de Andalucía financió el Fondo Kati, destinado a la conservación de los manuscritos traídos a Timbuctú por Ali ben Ziyad al‑Quti tras su exilio de Al‑Ándalus en 1467. Tras la guerra de Mali en 2012, el patriarca Ismael Diadié Haidara salvó gran parte del legado y lo repartió entre un pueblo cercano a Timbuctú, Bamako y el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH).
Había un reino en África negra que hablaba español y estaba gobernado por un eunuco español.