Desde la última década, la posición del Gobierno español sobre el Sahara Occidental ha variado. En 2007, el entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero aceptó la integración de los saharauíes reconocidos bajo el marco de la ONU. En 2019, el actual presidente Pedro Sánchez declaró su apoyo al principio de autodeterminación del pueblo saharaui, sin que exista un acuerdo concreto sobre cuestiones como Ceuta, Melilla, control migratorio o colaboración en energía y pesca.
¿Quiénes son los saharauíes?
Para comprender su situación es necesario repasar su origen histórico.
España y el Sahara: una visión histórica
Desde el siglo XV, el territorio que hoy se conoce como Sahara Occidental formaba parte de un espacio tribal llamado Trab el‑Bidán. Su geografía, conocida por los saharauíes como Dawlat Abadia o «Frontera del Miedo», estaba marcada por la proximidad a las Islas Canarias y la riqueza pesquera, lo que siempre le confirió un interés estratégico y comercial para España.
El territorio se extendía desde el Wad el‑Dra al norte (actual Marruecos) hasta la Hamada de Tinduf en Argelia, pasando por el desierto de Azawad en Mali y llegando al Atlántico.
Tras la Conferencia de Berlín (1884‑1885), España reclamó presencia en la costa y, mediante expediciones (Cervera y Quiroga), firmó pactos con varias tribus saharauíes, consolidando la Provincia Española del Sahara en 1934.
En los años 60 y 70 surgieron movimientos independentistas como el OALS, el MLS y, finalmente, el Frente POLISARIO (1973), que demandó el derecho a la autodeterminación. La presión marroquí culminó con la Marcha Verde (noviembre 1975) y la firma del Acuerdo de Madrid, que transfirió la administración del territorio a Marruecos y Mauritania.
Descolonización y conflicto
El 6 de febrero de 1976 España abandonó el Sahara, y el territorio quedó dividido: Marruecos ocupó la mayor parte, Mauritania se retiró y el Frente POLISARIO proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (SADR), reconocida por unos 80 países pero no por España.
Desde entonces, el conflicto se mantiene bajo la supervisión de la MINURSO, con una zona de buffer y campos de refugiados en Tinduf (Argelia), donde viven cientos de miles de saharauíes.
¿Qué representan los saharauíes para España?
Durante la época colonial, los saharauíes gozaron de los mismos derechos que los ciudadanos españoles: podían participar en instituciones, recibían documentos de identidad, pasaportes y matrículas de vehículos bajo la provincia del Sahara. Tras la retirada española perdieron la nacionalidad española y, en la práctica, quedaron apátridas.
Hoy existen tres vías para obtener la nacionalidad española:
- Reagrupación por origen: descendientes que demuestren haber sido españoles antes de 1975.
- Reagrupación por residencia: residentes con al menos diez años en España (posible reducción a dos años).
- Estatuto de apátrida: reconocimiento como personas sin nacionalidad, con derecho a residencia, reagrupación familiar y pasaporte español.
Los saharauíes no deben considerarse simplemente inmigrantes marroquíes o argelinos; son un pueblo sin territorio propio, cuya identidad se mantiene viva en la diáspora española (principalmente en Andalucía, Cataluña, Extremadura, Canarias, Murcia, País Vasco y Valencia).
La visión saharauí sobre España
Los saharauíes reconocen tanto aspectos positivos como negativos de la relación con España:
- La colonización española reforzó su identidad distinta de Marruecos, vinculándolos al mundo hispano‑latino.
- El legado del idioma español se ha convertido en una herramienta de resistencia y proyección internacional.
- La larga convivencia generó lazos sociales y políticos que persisten en la actualidad.
- Sin embargo, la falta de un referéndum de autodeterminación y la aparente neutralidad española frente a la ocupación marroquí son vistos como una segunda traición.
En su conjunto, los saharauíes exigen que España apoye de forma decidida la celebración de un referéndum bajo supervisión de la ONU, y condenan la política española que, según perciben, favorece los intereses marroquíes.
La comunidad saharaui sigue unida bajo la representación del Frente POLISARIO y la SADR, reconocidos por la ONU y la Unión Africana, y continúa luchando por su derecho a la autodeterminación.