Historia de Europa

La Retirada (enero‑febrero de 1939): el clímax del exilio español en la Guerra Civil

La Retirada (enero‑febrero de 1939): el clímax del exilio español en la Guerra Civil

En memoria de los exiliados de todas las guerras, víctimas inocentes del mayor drama causado por la necedad humana.

Cuando el territorio de Gipuzkoa cayó en manos de las columnas navarras en septiembre de 1936, se produjo la primera gran ola de refugiados hacia Francia en toda la Guerra Civil. Aproximadamente 20 000 personas embarcaron hacia el país vecino (1), a los que se sumaron 4 000 que ya habían cruzado la frontera terrestre en Irún (2). Muchos de ellos regresaron al territorio republicano cruzando Cataluña. Un número aún mayor se dirigió a Bilbao: alrededor de 100 000 personas, casi la mitad de la población total de Guipúzcoa (3). Ante el avance imparable del ejército sublevado hacia Santander y Asturias, el Gobierno Vasco charteró barcos con destino a Francia; en total abordaron 103 115 personas, a los que se añaden 5 000 combatientes que lo hicieron en embarcaciones menores. En los últimos días de octubre de 1937, unos 12 000 asturianos huyeron por mar, y miles de niños de la guerra fueron evacuados a distintos países europeos. En otoño de 1937, cerca de 100 000 refugiados del norte cruzaron a Francia para regresar a la zona republicana, de los cuales 63 000 eran vascos (4). Los combatientes se incorporaron al Ejército Popular y participaron en la batalla de Teruel.

A comienzos de 1939, cuando cayó Barcelona, muchos de estos refugiados del norte se sumaron a la masa de cientos de miles de personas que, junto al ejército derrotado, emprendieron un triste éxodo hacia Francia por rutas como Le Perthus, Cerbère, Bourg‑Madame o Prats‑de‑Mollo. La frontera, tanto terrestre como marítima, adquirió una dimensión simbólica que trasciende lo meramente físico: se convirtió en un elemento central de la memoria colectiva, más allá de los campos de batalla y de los restos materiales de la guerra. Este hecho histórico, conocido como La Retirada, alcanzó a toda la sociedad civil, que sufrió la crueldad del conflicto, especialmente los más vulnerables –niños y ancianos–. Las imágenes de esa huida, tan actuales como las de la guerra en Ucrania, nos permiten comprender un pasado que proyectamos a las nuevas generaciones, reforzando la identidad y la resiliencia social. La memoria colectiva sigue siendo un proyecto abierto que debemos alimentar, entre otras cosas, mediante la recreación histórica.

La Retirada (enero‑febrero de 1939): el clímax del exilio español en la Guerra Civil

Cronología de la Retirada

La cronología comienza tras la batalla del Ebro, el 23 de diciembre de 1938, cuando las tropas sublevadas iniciaron una ofensiva a lo largo del río Segre, cruzando las líneas republicanas debilitadas. Barcelona cayó el 26 de enero de 1939 y, una semana después, los franquistas estaban a pocos kilómetros de la frontera, que se encontraba “abarrotada de refugiados en fuga” (7). La situación empeoró y, por orden del ministro francés Daladier, la frontera se cerró temporalmente. El 28 de enero se permitió el paso a civiles y, a partir del 5 de febrero, también a combatientes. Como señala Geneviève Dreyfus‑Armand (8), todos temían la represión de los vencedores y vieron en Francia la "única escapatoria".

Las duras condiciones invernales agravaron el drama humano y las medidas restrictivas aplicadas a los refugiados fueron extremadamente severas. Francia, que hasta poco antes había sido gobernada por una coalición de izquierdas, decretó el internamiento de los "extranjeros indeseables". Los combatientes republicanos fueron desarmados en la frontera y enviados a campos como Argeles‑sur‑Mer, a 35 km de la frontera. Solo los más afortunados, que la delegación vasca logró que obtuvieran visados (poco más de 100 por semana), evitaron las inhumanas condiciones de los campos rodeados de alambre de púas y vigilados por el ejército francés. Pronto comenzaron a afectarles el hambre, el frío y enfermedades como disentería, sarna y tifus (9). En los diferentes campos (Saint‑Cyprien, Le Barcarès, Les Harras, Gurs, etc.) la presión de las autoridades francesas llevó a muchos a alistarse en la Legión Extranjera o en las Compañías de Trabajadores Extranjeros (CTE), participando así en la Segunda Guerra Mundial, mientras otros optaron por regresar a España, historia que merece su propio espacio.

La Retirada (enero‑febrero de 1939): el clímax del exilio español en la Guerra Civil

Recreación histórica y memoria de La Retirada

Como hemos insistido recientemente, la recreación histórica puede valorar tanto el patrimonio tangible como el intangible. En nuestro caso, conmemorar aniversarios poco cubiertos por los medios –como el 80.º aniversario de la Batalla de Karelia o el 100.º nacimiento de Berlanga– nos permite empatizar con la generación de la Guerra Civil y el exilio. La recreación ofrece los recursos para una inmersión que parte del reenactor y llega al público. En este proyecto, la escenografía –privada y realizada bajo la dinámica de nuestro trabajo– busca hacer visible la memoria respetando la verdad histórica, sin caer en mitos o ficciones. En las imágenes se utilizan símbolos como el monumento de piedra y las cadenas para representar el límite fronterizo y la separación física de los combatientes republicanos, a los que un soldado francés conduce hacia una "cautividad" que no pueden imaginar, mientras sus miradas siguen fijadas en lo que dejan atrás. A un lado, los rifles amontonados simbolizan la derrota del Ejército Popular al final de la guerra. Nos hemos inspirado en fotografías originales, auténticos documentos gráficos.

La Retirada (enero‑febrero de 1939): el clímax del exilio español en la Guerra Civil

Con esta iniciativa nos sumamos a muchas otras que recuerdan el drama del exilio, con el objetivo de que estas memorias proscritas, como señala Rodrigo (11), permanezcan presentes en el debate público, tanto en la España franquista como en la Francia gaullista. En los últimos años, la experiencia de artistas como Josep Bartolí, el cómic de Paco Roca "El ángel de la retirada" y numerosos artículos en medios como France 24, Radio Francia Internacional, El País, Eldiario.es, El Periódico de Catalunya, La Vanguardia o El Confidencial han mantenido viva la discusión. El concepto de museo de La Retirada, en sentido amplio, permite abordarlo a través de rutas que cruzan los Pirineos por Cerdanya, Ripollès y Alto Ampurdán, memoriales, centros de interpretación y recursos audiovisuales (14). La sesión fotográfica se realizó el domingo 13 de febrero de 2022, coincidiendo con el 83.º aniversario, en la entrada del Palacio Munibe, en Etxebarria (Bizkaia), gracias a la colaboración de la Bilbao‑Bizkaia Film Commission y el Gobierno Provincial de Bizkaia. El fotógrafo Valischka, reconocido en el mundo de la recreación histórica, capturó imágenes evocadoras del proyecto. Agradecemos a los actores Egoitz Ereño, Iñaki Peña, Mikel León, Iker Baz y Eneko Tabernilla, así como a nuestro amigo Fernando Alcoya del grupo Primera Línea, por su valiosa participación.

La Retirada (enero‑febrero de 1939): el clímax del exilio español en la Guerra Civil

Como señalamos al inicio, dedicamos este artículo a todos los que se ven obligados a exiliarse por la guerra o cualquier otra desgracia, recordando a los Joad de "Las uvas de la ira" que, a pesar de la adversidad, mantuvieron su dignidad mientras caminaban hacia un destino incierto, con la esperanza de un futuro mejor para sus hijos, simbolizado por la foto de la niña mutilada acompañada de su padre en Prats‑de‑Mollo (15).

Notas

(1) Jesús Javier Alonso Carballés, “The first exile of the Basques”, Contemporary History nº 35 (2007), pp. 684‑686.

(2) Pedro Barruso, The Civil War in Guipúzcoa, Hiria:Donostia, 2006, Q234.

(3) Pedro Picabea Salbide, “The population in the Basque Country (1900‑1930)”, Vasconia: Cuadernos de historia‑geografía nº 16 (1990), p. 101.

(4) Guillermo Tabernilla y Ander González, Basque fighters in World War II, Wake up Ferro: Madrid, 2018, Q18.

(5) Maria Feliu Torruella y Francesc Xavier Hernández Cardona, Didactics of the Spanish Civil War, Grao: Barcelona, 2013, pp. 35‑38.

(6) Ibid, p. 47. Se citan testimonios de Manuel Azaña, Federica Montseny y otros en Giuliana Di Febo, “A space of memory: the crossing of the French border by Spanish exiles”, en Alicia Alted Vigil y Manuel Aznar Soler (eds.), Literature and culture of the Spanish exile in France, Cabbage Serpa Pinto nº 2, AEMIC‑GEXEL: Salamanca, 1998, pp. 467‑482.

(7) Guillermo Tabernilla y Ander González, Opus cit., Q19.

(8) Stéphanie Trouillard, “The Retreat: 80 years since 475 000 Spanish refugees arrived in France”.

(9) Christian Rojo, “Argelès: memories of the Spanish exile in the south of France”.

(10) Javier Rodrigo, “The myths of the historiographic right”, Historia del presente nº 4 (2004).

(11) Ibid.

(12) Silvia Ayuso, “Josep Bartolí, the forgotten art of Republican exile”.

(13) Anna Abella, “Paco Roca recalls the republican exile in France in cartoons”.

(14) Entre los videos de La Retirada destacan los de Radio France Internationale (RFI), El País (sobre Argélès) y TV3 (recorriendo rutas). En fenturisme.cat se ofrece información detallada de los itinerarios, y en el sitio del Mémorial du camp d'Argélès se encuentran recursos útiles para visitar la exposición.

(15) Josep Playà Maset, “Obituary: Amadeo Gracia, the boy from Prats de Molló”.

Galería de imágenes de La Retirada

© Valishka Photography