Historia de Europa

Burbujas económicas, paquetes de deuda y deuda basura… en Babilonia

Una burbuja económica milenaria

La idea de que las burbujas financieras son un fenómeno moderno es errónea. El afán de algunos individuos por anteponer su beneficio al bien común ya se manifestaba cuando surgieron los primeros códigos de leyes.

El Código de Hammurabi y la transformación social

El Código de Hammurabi es una estela que recoge las normas del rey babilónico homónimo. Aunque es famoso por la máxima "ojo por ojo, diente por diente", el texto también contiene disposiciones favorables a las mujeres, como reglas de divorcio que les protegen. Este código surgió en una época de profunda reestructuración: después de la homogeneidad sumeria y de la dominación akkadia, Babilonia ya no se regía por la lógica del "enemigo de mi enemigo es mi amigo".

Burbujas económicas, paquetes de deuda y deuda basura… en Babilonia

Hammurabi

Caos y nuevos retos tras el fin de Sumer

El colapso de la era sumeria dio paso a una sucesión de reyes‑guerreros, golpes de Estado y ciudades donde en un mismo año podían reinar cuatro monarcas. Las invasiones de pueblos de montaña obligaron a crear leyes más detalladas, como las de Hammurabi, para regular conflictos entre vecinos que ya no compartían lazos de sangre sino intereses económicos.

Prácticas económicas en la transición

En Sumer la economía se basaba en el trueque y en la distribución desigual de los recursos. Los templos actuaban como bancos, ofreciendo préstamos a tasas razonables. Un campesino podía cambiar un cordero por su equivalente en plata para casarse o invertir en la cosecha.

Con la llegada de los acadios, el modelo cambió: los reyes compraban tierras para premiar a sus seguidores, lo que redujo la capacidad de los templos para prestar. Con el tiempo, la riqueza se concentró en manos privadas y los templos dejaron de ser prestamistas, recurriendo a la contratación externa de escribas –una práctica sorprendentemente moderna.

Los hallazgos de Sir Leonard Woolley en Ur

Entre 1922 y 1934, el arqueólogo Sir Leonard Woolley excavó la zona de Ur correspondiente al fin de Sumer y al inicio de Babilonia. Allí descubrió una zona residencial de lujo, con casas de dos pisos y patios privados, donde se halló el inodoro más antiguo conocido.

En una de esas viviendas se encontró una impresionante colección de tabletas que documentaban la contabilidad de un próspero comerciante llamado Dumuzi‑Gamil. Junto a su socio Shumi‑Abiya, invertían en panaderías, graneros y, sobre todo, en préstamos.

Los intereses para los ricos eran moderados y los plazos podían extenderse hasta cinco años. En cambio, los préstamos a artesanos y campesinos tenían plazos de dos meses y tasas de interés absurdamente altas, imposibles de cumplir.

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Deudas, esclavitud y paquetes de deuda

Cuando un deudor no podía pagar, podía ofrecerse como esclavo o entregar a un familiar por un período determinado. Así, los prestamistas obtenían mano de obra esclava casi ilimitada, aunque el deudor perdía la capacidad de trabajar sus propios campos.

Además, los comerciantes como Dumuzi‑Gamil revendían esas deudas a terceros, creando lo que hoy llamaríamos "paquetes de deuda". Algunos paquetes eran razonables (entre prestamistas ricos), pero otros eran "deuda basura", imposibles de saldar. Cada reventa generaba una comisión y más esclavos, alimentando una burbuja económica que, al final, colapsó: los campos quedaron sin cultivar y la mayoría quedó en la ruina.

Burbujas económicas, paquetes de deuda y deuda basura… en Babilonia

¿Cómo se intentó solucionar la burbuja?

El Código de Hammurabi limitaba la esclavitud voluntaria a un máximo de tres años. En ocasiones se decretaba la anulación total de deudas, borrando cuentas y reiniciando la economía, medida que perjudicaba a los prestamistas pero aliviaba a los deudores.

El rey Rim‑Sin de Larsa aplicó una política de remisión de deudas de forma muy radical, lo que provocó la quiebra de muchos prestamistas. No hay evidencia clara de que Dumuzi‑Gamil y su socio fueran víctimas de esa medida, pero es probable que también hayan sufrido una fuerte contracción.

Conclusión

A diferencia de los tiempos actuales, los monarcas babilónicos no tenían la noción de "rescatar a los bancos"; simplemente anulaban deudas o imponían límites a la esclavitud para contener la crisis.

Contribución de Joshua BedwyR, autor de In a Dark Blue World