Esta es la sexta entrega de la serie Archienemigos de Roma. Colaboración de Gabriel Castelló.
Quién fue Gaiserico
Gaiserico, más conocido como Genserico, fue un rey germánico cuya figura dio origen al sentido peyorativo de la palabra “vandalismo”. Durante casi cincuenta años lideró a los vándalos silingios y asdingos, transformando una tribu nómada del sur de Hispania en una potencia mediterránea asentada en el norte de África.
Orígenes y ascenso al trono
Hijo ilegítimo del rey Godegisilo (“la plaga de Dios”) y de una madre no germánica, probablemente una esclava romana o alana, su fecha de nacimiento es incierta, aunque se sitúa alrededor del año 389 en la ribera del lago Balaton (actual Hungría). Los vándalos, originarios de la costa del mar Báltico, migraron junto a otros pueblos germánicos hacia tierras más cálidas hasta encontrarse con el limes imperial. Su ascendencia mixta le otorgó rasgos mediterráneos – cabello oscuro, piel morena y estatura baja – que le valieron críticas de la nobleza vándala de sangre “pura”.
En 428, tras la muerte de su hermano Gunderico, fue elegido rey. Los vándalos silingios, una de las dos ramas del pueblo, se habían asentado en la Bética y vivían en constante conflicto con romanos, visigodos y federados del imperio.
La migración a África
Genserico decidió que el futuro de su gente no estaba en seguir luchando en el empobrecido sur de Hispania, sino en las fértiles tierras del norte de África, el “granero” de Roma. Tras varias incursiones que devastaron Cartago Nova (Cartagena), Hispalis (Sevilla) y otras ciudades, obtuvo el permiso del gobernador de la Diócesis de África, Bonifacio, quien buscaba protección contra una posible intervención imperial.
En la primavera de 429, organizó la mayor operación naval no romana de la Antigüedad tardía: embarcó a unos 80 000 personas –solo 15 000 de ellos guerreros– desde Carteia (Algeciras) y las desembarcó en Ceuta. Cuando Bonifacio recuperó el favor de la emperatriz Gala Placidia, canceló la ayuda, pero los vándalos ignoraron la orden y continuaron su conquista, tomando Mauritania romana y asediando Hippo Regius (actual Annaba, Argelia) durante catorce meses.
Reconocimiento imperial y expansión
Un año después de la caída de Hippo, el emperador reconoció a Genserico como regente de la Diócesis y le concedió el título de Rex Vandalorum et Alanorum. En 435 firmó un tratado con la corte de Rávena que incorporó Numidia a su dominio y lo reconoció como foederado de Roma en África.
En 439 tomó la ciudad de Cartago sin aviso previo y capturó la flota imperial anclada allí, lo que supuso un duro golpe para la ya decadente armada romana. A partir de entonces los vándalos dominaron las islas de Córcega, Cerdeña, Sicilia y las Baleares, y controlaron el suministro de cereales africanos a la capital del imperio.
El saqueo de Roma (455)
Tras el asesinato del emperador Valentiniano III en 455, Genserico consideró rescindido su pacto con el imperio y dirigió sus naves contra Roma. El usurpador Petronio Máximo fue asesinado mientras huía, y tres días después, el 22 de abril, los vándalos entraron en la ciudad. Durante dos semanas saquearon Roma, llevándose el techo de oro del templo de Júpiter y la mayoría de sus obras de arte, que fueron transportadas a Cartago como “regalo” al obispo.
El Papa León I intentó negociar un armisticio, pero sólo logró evitar una mayor violencia y el incendio de las basílicas. La leyenda negra de los vándalos, alimentada por la Iglesia, se consolidó a partir de este episodio. Entre los cautivos enviados a África estaban la emperatriz viuda Licinia Eudoxia y sus hijas Placidia y Eudoxia la Joven, esta última destinada a casarse con el hijo de Genserico, Hunerico.
Últimos años y legado
En 468 el Imperio Bizantino intentó vengarse, pero la ingeniosa táctica de Genserico con barcos incendiarios provocó una de las mayores derrotas navales romanas en el cabo de Bon. En el verano de 474 firmó la “Paz Perpetua” con Constantinopla, que reconoció la soberanía vándala sobre las Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia y el norte de África.
Gaiserico, confesión arriano, purgó a su nobleza y confiscó propiedades eclesiásticas, aunque respetó a sus súbditos católicos. Murió el 25 de enero de 477 y fue sucedido por su hijo Hunerico.
Los vándalos y, en especial, Genserico, han sido muy mal retratados por la historia. El término “vandalismo”, asociado a la violencia sin sentido, apareció mucho después, tras la Revolución Francesa. Otros pueblos –godos, hunos o persas– fueron igualmente o más crueles con Roma. Pero, como se dice hoy, “nos hemos enfrentado a la Iglesia”.