En abril hablamos de un día dedicado a la prostitución en la antigua Roma; ahora exploraremos las distintas categorías de prostitutas que existían en esa época.

- Delicatae: eran las cortesanas de lujo, accesibles solo para la élite más poderosa. Su selección se hacía como si se tratara de un catálogo, y a menudo vivían en pequeños apartamentos.
- Famosae: mujeres de alta posición social que, sin necesidad económica, ofrecían sus servicios por placer. Un caso célebre es Valeria Messalina, esposa del emperador Claudio, quien organizó un concurso en el palacio para ver quién podía acostarse con más hombres en un día. Según la crónica, llegó a tener relaciones con doscientos hombres.
- Lupae: trabajaban en burdeles, ofreciendo sus servicios dentro de estos establecimientos.
- Noctilucae: ejercían su oficio únicamente durante la noche.
- Copae: atendían en la Caupona, una taberna de comida y bebida rápida (vino, embutidos, quesos, encurtidos). No había mesas ni bancos; los clientes se servían en el mostrador y consumían allí.
- Fornicantes: realizaban sus actos bajo los arcos de puentes o edificios. La palabra fornix (arco) dio origen al verbo fornicar, que originalmente significaba "tener relaciones con una prostituta".
- Forariae: se ubicaban en las carreteras rurales alrededor de Roma, atendiendo principalmente a viajeros.
- Bustuariae: operaban cerca de los cementerios, una zona rodeada de misterio.
- Prostibulae: ejercían en la calle sin regulación. Según el historiador romano Tácito, las mujeres que deseaban dedicarse a la prostitución debían inscribirse en la oficina del edil, proporcionando nombre, edad, lugar de nacimiento y un "nombre de guerra"; luego recibían la licentia stupri (licencia de prostitución).

Fuentes: "Prostitutes, Erotic Latin" – Enrique Montero Cartelle; "Learning from the Past" – José Manuel Pina Piquer.