Historia de Europa

Shapur I, el resurgimiento de Persia

Introducción

Nuestro archienemigo actual es uno de los tiranos asiáticos que la historiografía clásica suele ignorar. Su padre fundó un nuevo imperio que, bajo su férrea mano, desplazó a los partos y sacudió al propio Roma. Durante su reinado se produjeron tres momentos decisivos que marcarían el destino del Imperio romano.

Contexto histórico

Desde la derrota de Marco Licinio Craso en Carrhae (53 a.C.) la frontera oriental había permanecido relativamente estable. Fue Ardhasir I, padre de Shapur, quien borró de la historia a los jinetes que habían humillado a la República, sustituyendo su dominio irregular por una monarquía despótica inspirada en la tradición aqueménida. Así, la única verdadera barrera a su ambición de expansión y consolidación nacional era Roma.

Shapur I, el resurgimiento de Persia

Shapur I: vida temprana

Shapur nació en 215 d.C., hijo mayor del rey Ardhasir I, y según algunas leyendas, su madre era una princesa arsácida. Tras la muerte de su padre, Shapur heredó la corona persa y se encontró con un Imperio romano que atravesaba una serie de crisis internas y externas.

Campañas contra Roma y el primer punto de inflexión

Los primeros enfrentamientos de Ardhasir contra Roma fueron confusos y poco documentados, con victorias y derrotas menores. En 243, Timesiteo, tutor y suegro del emperador Gordiano III, obligó a Shapur a abandonar los territorios mesopotámicos que había conquistado. La inestabilidad romana continuó: el prefecto Timesiteo murió en circunstancias sospechosas, al igual que su yerno, el pretencioso Felipe el Árabe, que a su vez fue sucedido por Decio, cuyo intento de detener a los godos terminó con su muerte en la ciénaga de Abrito (Razgrad, Bulgaria). Fue la primera vez que un emperador romano caía en combate contra tribus bárbaras.

El segundo punto de inflexión: la invasión de Siria

Aprovechando la debilidad romana, Shapur reanudó el plan expansionista de su padre. El emperador Valeriano, que ya reinaba, lanzó una campaña que arrasó la provincia de Siria, saqueando Antioquía, una de las tres grandes capitales del Imperio junto con Roma y Alejandría. Fue la primera vez que una ciudad amurallada de gran tamaño era asediada por un ejército extranjero.

Shapur I, el resurgimiento de Persia

Armenia, el Danubio y el tercer punto de inflexión

Armenia cayó bajo el control persa y el rey Tiridates II se refugió en Asia Menor. Valeriano recuperó Antioquía en 257, pero una nueva invasión gótica le obligó a suspender la campaña contra Persia. En 259, mientras Shapur sitiaba Edessa, Valeriano cayó en una trampa (posiblemente tendida por su prefecto Macrino) y fue capturado. Las fuentes difieren sobre su destino: algunos afirman que murió en Edessa, mientras que relatos persas sostienen que fue llevado a Persia, obligado a beber oro fundido y su piel exhibida en el templo de Gundev. Valeriano fue el primer emperador romano hecho prisionero por una potencia extranjera.

El fin de la expansión persa

Cuando la situación parecía irremediable para Roma, surgió un aliado: Odenato de Palmira, esposo de la futura reina Zenobia. Odenato reconquistó territorios perdidos en Siria y Asia Menor y capturó el harén de Shapur, poniendo fin a la expansión persa en el Oriente romano. El rey persa quedó confinado a la frontera desértica de Mesopotamia, mientras el Imperio sasánida, fundado por Shapur, se consolidaba para perdurar durante cuatro siglos.

Sociedad y religión bajo Shapur

Entre los cortesanos más apreciados de Shapur se encontraba Mani, fundador del maniqueísmo, una doctrina sincrética que se difundió en Egipto, Siria, Palestina y Asia Menor. El propio rey y su hijo mayor fueron seguidores, lo que los puso en conflicto con los magos zoroástricos devotos de Ahura Mazda. Shapur se consideraba heredero de la tradición aqueménida y se retrató a sí mismo como "Rey de reyes" en inscripciones y relieves, mostrando incluso a Valeriano postrado ante él.

Adorador de Shapur, rey de los reyes arios y no arios, nieto del dios‑rey Papak.

Sucesión

Casado con la princesa Gurdzad, Shapur tuvo un hijo, Hormiz I, gobernador de Jorasán, que heredó el trono en 272 y reinó apenas un año y diez días. Le sucedió su hermano Bahram I, declarado mazdeísta y férreo opositor de Mani, responsable de la ejecución del profeta en 276.

Lecturas recomendadas

Para quien desee adentrarse en la ficción de esta época, se recomiendan Ardhasir y Puertas de seda de Olalla García, El prisionero de Roma de José Luis Corral y El imperio de los dragones de Valerio Massimo Manfredi.

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