Historia de Europa

Los diferentes usos de las momias egipcias a lo largo de la historia

Costumbres funerarias según Heródoto

Según Heródoto, los egipcios embalsamaban a los fallecidos según los recursos económicos de sus familias. En los casos más lujosos se extraían las vísceras, se rellenaba la cavidad abdominal con sustancias aromáticas y, tras suturar las incisiones, el cuerpo se dejaba “macerar” en una especie de betún durante setenta días. Después se cubría con vendas de lino impregnadas de goma obtenida de la resina de los árboles. Las momias más modestas sólo recibían una purga del abdomen y un baño en betún. Todo el proceso se realizaba en los talleres de los embalsamadores, salvo en el caso de mujeres ilustres o de gran belleza, a quienes se les permitía esperar tres días, tiempo suficiente para que comenzara la descomposición, por temor a embalsamadores que abusaban de los cuerpos.

Los diferentes usos de las momias egipcias a lo largo de la historia

El betún, la mumia y su confusión

El asfalto o betún, conocido por los griegos como asphaltos y por los persas como mumia, se utilizaba desde la antigüedad en construcción, como impermeabilizante y, según Plinio el Viejo, en emplastos para heridas, enfermedades cutáneas, dolor de muelas o incluso para detener la diarrea cuando se mezclaba con vino. Cuando los griegos descubrieron los enterramientos egipcios, pensaron que los cuerpos estaban cubiertos de betún. En realidad, se trataba de resinas que, con el tiempo, adquirieron una tonalidad negra similar al betún.

Ese error llevó a que el término persa mumia, inicialmente referido al betún, pasara a designar todo el cadáver momificado. La creencia de que la “mumia” poseía propiedades curativas se difundió entre los comerciantes, que empezaron a vender “polvo de momia” como remedio para prácticamente cualquier dolencia. La demanda europea hizo subir los precios y aparecieron oportunistas que fabricaban falsos “momias” a partir de esclavos, criminales, ancianos e incluso animales, los trataban con betún y los secaban al sol para venderlos como auténticos.

Los diferentes usos de las momias egipcias a lo largo de la historia

Fiestas de desvestir momias en el siglo XIX

En la alta sociedad del siglo XIX se organizaban “fiestas de desvestir momias”. Amigos y académicos se reunían en teatros o casas particulares para que un médico o un anticuario retirara los vendajes y mostrara lo que había bajo ellos. Era a la vez un espectáculo macabro y una oportunidad de estudio científico.

El anatomista británico Thomas Pettigrew, apodado “Mummy Pettigrew”, era uno de los más activos en la disección de momias y vendía entradas que se agotaban rápidamente. Su trabajo quedó plasmado en la monografía History of Egyptian Mummies.

Margaret Murray, la primera mujer en organizar una de estas reuniones, quiso demostrar que las momias no eran objetos mágicos, sino restos humanos que podían estudiarse. Su fiesta más recordada tuvo lugar en 1908 en la Universidad de Manchester, donde se desvestieron los hermanos momificados Nekht‑ankh y Khnumu‑Nekht.

Los diferentes usos de las momias egipcias a lo largo de la historia

El pigmento “mummy brown”

Desde el siglo XVI se fabricó un pigmento llamado mummy brown. Su ingrediente principal era el polvo de momia egipcia, mezclado con resina y mirra para obtener tonalidades de marrón tostado. Pintores ingleses del siglo XIX lo usaron con frecuencia. A finales del siglo XIX y principios del XX, la escasez de momias y la conciencia ética hicieron que el pigmento cayera en desuso. El pintor Edward Burne‑Jones, al descubrir el origen humano del color, retiró todas sus latas de mummy brown y les dio una sepultura digna.

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Legados y leyendas urbanas

Dos anécdotas curiosas rondan el mundo de las momias. La primera, atribuida al humor de Mark Twain, aparece en su libro de viajes The Innocents Abroad (1872), donde escribe que el combustible de los trenes estaba hecho de “momia de tres mil años” comprada a toneladas.

«No voy a hablar del ferrocarril, porque es como cualquier otro tren. Solo diré que el combustible que usan para la locomotora está compuesto de momias de tres mil años compradas por tonelada…»

La segunda leyenda sostiene que, a mediados del siglo XIX, las fábricas de papel de EE. UU. utilizaban los vendajes de lino de las momias como materia prima para producir papel marrón, el mismo que se usaba para envolver carne y pescado.

Puede que alguna momia haya sido quemada en una caldera o usada para envolver un sándwich, pero hablar de momias como combustible o como materia prima para papel es tan improbable como imaginar que Don Quijote sirvió de papel higiénico. Sin embargo, la historia demuestra que la imaginación humana no tiene límites.