El siglo XVII nos dejó figuras imprescindibles para comprender el mundo actual. Entre ellas destaca el francés Blaise Pascal, cuyas aportaciones abarcaron la matemática (creó calculadoras mecánicas y sentó las bases de la teoría de la probabilidad) y la física, sobre todo en el estudio de los fluidos. A sus 39 años dejó inconclusa su obra Pensées», pero su legado perdura en el principio de Pascal y en la ruleta de casino, basada en una fórmula matemática.
Principio de Pascal y la hidráulica
Desde niño, Pascal mostró un talento prodigioso; su padre, abogado, decidió formarlo personalmente. A los 18 años inventó la Pascalina, precursora de calculadoras como la Curta de Curt Herzstark. Luego, su curiosidad lo llevó a la física, donde formuló la ley de Pascal. Esta ley establece que, al aplicar presión a un fluido incomprensible contenido en un espacio rígido, la presión se transmite de forma idéntica en todas direcciones. Gracias a ella nacen la prensa hidráulica y sistemas como ascensores, frenos y gatos hidráulicos, que multiplican la fuerza sin cambiar la presión inicial.
Probabilidad, la apuesta de Pascal y la ruleta
El contacto con Pierre de Fermat despertó en Pascal el interés por la probabilidad. De aquí surgió la famosa apuesta de Pascal, una argumentación que, desde una perspectiva matemática, invita a creer en Dios: aunque la probabilidad de su existencia sea mínima, la ganancia eterna compensa cualquier pérdida. Más allá del debate teológico, la propuesta marcó un hito al aplicar la teoría de probabilidades a un dilema existencial.
Ese mismo entusiasmo por el azar llevó a Pascal a diseñar la ruleta. Calculó meticulosamente que los 36 números (del 1 al 36) tuvieran la misma probabilidad de salir, creando un juego equilibrado. Con el tiempo, se añadieron el cero y el doble cero para aumentar la emoción y la ventaja de la casa, pero la esencia del diseño pascaliano sigue presente en las ruedas modernas.
La relación entre matemáticos y juegos de azar no termina con Pascal. Por ejemplo, el geógrafo y matemático Charles Marie de La Condamine estudió la lotería en el siglo XVIII y compartió sus hallazgos con el filósofo Voltaire, demostrando que la estadística y la probabilidad han sido herramientas clave para comprender tanto la naturaleza como el entretenimiento.