El origen de la frase «¿El dinero crece en los árboles?»
Todos hemos escuchado, sobre todo de padres, la típica respuesta cuando pedimos dinero o que nos compren algo: ¿Qué, el dinero crece en los árboles? Hoy, con la ventaja de la historia, podemos explicar por qué esa frase tiene algo de verdad.
De la palabra "fudge" al fraude colonial
Si consultamos el DRAE, la acepción mexicana de fudge es "estafa". En este artículo nos centramos en ese sentido, dejando a un lado las acepciones de "trabajo menor" y "trabajo mal hecho".
Monedas improvisadas en la Nueva España
Tras la conquista del Imperio mexica, los españoles necesitaban una moneda que circulase en el vasto territorio recién adquirido. Ni el poco efectivo que traían consigo ni los remeses de maravedís enviados desde Sevilla bastaban. En 1522 Hernán Cortés empezó a acuñar dinero con piezas irregulares de oro y plata tomadas del tesoro de Moctezuma. Estas piezas se marcaban con una señal para asignarles valor.
Al agotarse el oro, se empezó a mezclar cobre, creando una moneda conocida como tepuzque (del náhuatl tepuztli, "cobre"). Tanto indígenas como españoles rechazaron estas piezas: los mexicas las arrojaban a ríos y lagos, y para los castellanos el término tepuzque se convirtió en sinónimo de engaño. De ahí la evolución del término mexicano fudge, que hoy significa "estafa".
El cacao como moneda prehispánica
Ante la imposibilidad de imponer el modelo económico europeo, los colonizadores descubrieron que la economía local ya estaba basada en el cacao. El cacao cumplía todos los requisitos de un medio de cambio:
- Era regulado y controlado (solo las familias más ricas poseían plantaciones).
- Se podía contar y dividir fácilmente.
- Era durable, fácil de almacenar y transportar.
Además, el xocolatl —el "bebida de los dioses"— tenía un valor ritual y social, lo que reforzaba su papel como activo económico.
Los españoles, al no disponer de una alternativa viable, aceptaron el cacao como moneda oficial. La Corona fijó su valor respecto a los maravedís: en 1555 un real de plata (34 maravedís) equivalía a 40 granos de cacao, y en 1575 a 100 granos.
Mercados y falsificaciones
Los mercados prehispánicos estaban vigilados por inspectores que controlaban precios, pesos y medidas, y también la circulación de cacao falsificado. La falsificación consistía en vaciar la semilla, rellenarla con barro y volver a cerrarla, una práctica que muestra que la estafa ya existía antes de la llegada de los europeos.
La persistencia del cacao como dinero
Aunque en 1535 Carlos I ordenó la creación de Casas de la Moneda en México, Santo Domingo, Lima y Potosí, el cacao siguió utilizándose como medio de pago hasta finales del siglo XVIII.


