Para lanzar cualquier producto al mercado, una campaña de marketing y publicidad es esencial. ¿Cómo se hacía en 1809? Con un toque de picaresca.
El autor y su obra
Washington Irving (1783‑1859) decidió publicar Historia de Nueva York desde el principio del mundo hasta el fin de la dinastía holandesa, una sátira mordaz de la historia y la política neoyorquina. Lo hizo bajo el seudónimo Diedrich Knickerbocker.
La estratagema publicitaria
Antes de la publicación, Irving montó una campaña de "marketing" propia. Difundió en los periódicos locales anuncios sobre la supuesta desaparición del historiador holandés Diedrich Knickerbocker. Además, dejó una nota en la habitación donde, según la historia, el historiador se hospedaba, indicando que, de no regresar, el propietario del hotel estaba autorizado a publicar el manuscrito oculto para saldar la cuenta.
El misterio provocó revuelo en la sociedad neoyorquina, que llegó incluso a ofrecer una recompensa por cualquier pista sobre el desaparecido.
El gran estreno
El 6 de diciembre de 1809, el libro salió a la luz y se convirtió en un éxito de ventas (¿por compasión, morbosidad o curiosidad?). La crítica también lo elogió, reconociendo la calidad de la obra.
Legado inesperado
Los neoyorquinos no tomaron demasiado a mal la broma; de hecho, el nombre del equipo de baloncesto de la NBA, los Knicks, es una abreviatura de "Knickerbockers", término popularizado por Irving.
Ingenio y una dosis de picaresca fueron los ingredientes de la mejor campaña de marketing de su tiempo.