De West Point a la Presidencia
Tras graduarse en West Point y servir en la Guerra de México, Ulysses S. Grant se retiró del ejército y pasó varios años como civil intentando varios negocios sin mucho éxito. Con el estallido de la Guerra Civil, se reincorporó al Ejército de la Unión. Paso a paso y victoria tras victoria —como en Vicksburg o Chattanooga— fue ascendiendo hasta que, en 1864, Abraham Lincoln lo nombró general al mando de todas las fuerzas de la Unión.

Rumores sobre el alcohol
Ese nombramiento desagradó a algunos generales más veteranos y, pese a sus demostrados logros en el campo de batalla, comenzaron a circular rumores sobre sus supuestos problemas con la bebida. No se conoce la magnitud de una posible adicción; solo se documentan episodios aislados de embriaguez. En medio del dolor, la soledad y, sobre todo, de una guerra fratricida, no resulta del todo sorprendente que surgieran esas acusaciones. Llegó incluso a que un general denunciara a Grant ante el presidente Lincoln.
—¿Qué bebía usted?
—Whisky —respondió el general.
—¿Y de qué marca?
—Pues, envíen una caja de ese whisky a todos los generales y veamos si ganan batallas como el general Grant.
Presidencia y escándalos
Grant fue elegido candidato republicano para la elección presidencial de 1868, resultó vencedor y se convirtió en presidente de los Estados Unidos a los 46 años, el más joven hasta entonces. Fue reelecto en 1872, aunque su segundo mandato estuvo empañado por escándalos de corrupción. Ante las acusaciones de embriaguez, Grant replicó:
—Los borrachos no ganan guerras y los alcohólicos no son elegidos presidente de los Estados Unidos.