Introducción
En episodios anteriores explicamos cómo España dejó el Sahara y quedó en deuda moral con el pueblo saharaui. En este artículo descubriremos el episodio que permitió a España ocupar el territorio con apenas 7 500 pesetas (aproximadamente 45 euros).
Los orígenes de Emilio Bonelli
Emilio Bonelli nació en Zaragoza en 1855, hijo del ingeniero agrícola italiano Eduardo Bonelli. Tras la muerte de su madre, la familia viajó por Marsella, Argel, Túnez y Tánger, lo que le permitió dominar perfectamente el español, italiano, francés y árabe.
A los 14 años quedó huérfano y consiguió empleo como traductor en el Consulado español de Rabat, con un salario de 50 pesetas mensuales. A los 20 ingresó en la Academia de Infantería de Toledo, financiada con sus trabajos de traducción y la ayuda de sus compañeros. En 1878 se licenció como alférez y fue destinado al Regimiento 4.º de la Princesa en Madrid. Allí también colaboró con el Ayuntamiento, por lo que recibió una compensación de 3 000 pesetas que utilizó para viajar por Marruecos como civil: Tánger, Rabat, la cuenca del río Sebu, Garb, Fez y Meknes.
El proyecto de colonización
De regreso a España en 1882, Bonelli presentó una conferencia ante la Sociedad Geográfica de Madrid, donde expuso su interés por la colonización de Marruecos. Aprovechó un incidente con barcos canarios atacados frente a la costa marroquí y propuso al Ministro de Guerra, Genaro Quesada Martínez, ocupar la zona costera para proteger a los pescadores. El ministro rechazó la idea.
Sin desanimarse, Bonelli acudió directamente al Palacio de Buenavista y expuso su proyecto al presidente del Consejo de Ministros, Antonio Cánovas del Castillo. Cánovas, entusiasmado, autorizó que Bonelli financiara la expedición con 7 500 pesetas de los fondos reservados al Presidente, sin necesidad de justificación.
La expedición de 1884
En 1884, Bonelli partió solo, equipado únicamente con una djellaba, sandalias, una mochila, una tetera y una pipa de kifi. Llegó a Tenerife, donde como empresario alquiló la vela Ceres y se dirigió al Sáhara Occidental con un pequeño grupo de exploradores españoles.
El 4 de noviembre, sin apoyo militar, desembarcaron en la costa, erigieron una caseta y izaron la bandera española en lo que más tarde sería Villa Cisneros, actual Dakhla, capital de la zona.

Durante casi dos meses Bonelli y su equipo izaron la bandera en varios puntos (Puerto Badía, Puerto Gatell, etc.) y, gracias a su dominio del árabe, suscribieron tratados con las tribus locales, asegurando el territorio entre Cabo Bojador al norte y Cabo Blanco al sur.
El contexto internacional
Aprovechando la Conferencia de Berlín (15 nov 1884 – 26 feb 1885), que estableció las reglas para la colonización africana, Bonelli comunicó el hecho a las potencias coloniales y presentó la Declaración del Protectorado Español sobre el Sáhara Occidental. Sin disparar un solo tiro y con apenas 7 500 pesetas, España había consolidado su presencia en la región.
Fuentes: Royal Geographical Society, Emilio Bonelli, Exploraciones secretas en África – Fernando Ballano.