Historia de Europa

No era jefe y no se llamaba Jerónimo

Goyahkla, conocido como “el que bosteza”, nació en Arizona en 1829. Era un chamán de los apaches occidentales, los Chiricahuas. Hasta 1858 se conocen pocos datos sobre su vida, pero ese año cambió para siempre.

La masacre que lo marcó

Junto a su familia y a otras familias chiricahuas, Goyahkla se dirigió a los asentamientos militares mexicanos cerca de Sonora para comerciar. Mientras los hombres estaban ausentes, soldados mexicanos atacaron el campamento, asesinando a mujeres, niños y ancianos. En la masacre perdió a su madre, esposa e hijos, lo que lo impulsó a jurar venganza y a escuchar los espíritus que le exigían justicia.

No era jefe y no se llamaba Jerónimo

De Goyahkla a “Jerónimo”

Desde entonces se convirtió en una leyenda: escapaba de forma imposible, atacaba convoyes y sabotaba al ejército mexicano y a los colonos del norte de Arizona. Sus heridas eran frecuentes, pero siempre sobrevivía. Los mexicanos, al invocar a su santo patrón San Jerónimo durante los ataques, empezaron a llamarle “Jerónimo”.

El chamán rebelde

Aunque muchos lo consideraban un líder militar, Goyahkla nunca fue jefe apache. Era respetado como chamán, dotado de poderes de adivinación y clarividencia. Llegó a afirmar que ninguna bala podía matarlo, lo que alimentó la creencia de que era casi inmortal.

Conflicto con el ejército estadounidense

En 1876 el gobierno de EE. UU. intentó “civilizar” a los apaches trasladándolos entre reservas de Arizona y Nuevo México. Jerónimo se rehusó a obedecer y protagonizó una década de fugas y persecuciones dignas de una película de acción. Llegaron a buscarlo hasta 5 000 soldados estadounidenses y 3 000 mexicanos.

El asalto a la patrulla de Maus

Durante una de esas persecuciones, Jerónimo y sus hombres emboscaron a una patrulla estadounidense. El teniente Marion P. Maus disparó, falló el tiro contra Jerónimo pero le cegó temporalmente con el polvo levantado por la bala. El “indio inmortal” escapó nuevamente. Días después, el general de Maus recibió una carta firmada por Jerónimo en la que el chamán elogiaba el valor del teniente y recomendaba su condecoración.

No era jefe y no se llamaba Jerónimo

Rendición y últimos años

En 1886 se entregó junto a 450 apaches (hombres, mujeres y niños) y fueron enviados a una reserva en Florida, donde fueron obligados a trabajar como agricultores. Un año después fueron trasladados a Alabama, donde una cuarta parte murió de tuberculosis. Posteriormente fueron reubicados en la reserva de Fort Sill, Oklahoma. Allí Jerónimo se convirtió al cristianismo, dictó su autobiografía y, montado en su caballo, viajó a la Casa Blanca para solicitar al presidente Roosevelt el regreso de su pueblo a Arizona. Nunca lo consiguieron.

El “indio inmortal” murió en Oklahoma a los 80 años, tras una caída de su caballo que lo dejó atrapado en una zanja durante la noche.

Colaboración con Marta Currás.

Fuentes: Indians, Biography.