Cada 5 de marzo Zaragoza celebra una fiesta curiosa y laica, conocida como Cincomarzada. ¿Qué recuerda este día para los zaragozanos?
Contexto histórico
Tras la muerte de Fernando VII en septiembre de 1833, España quedó sumida en una crisis sucesoria. El monarca había dejado como heredera a su hija Isabel II, mientras que su hermano, Carlos María Isidro de Borbón, reclamaba el trono basándose en la Ley Sálica, que excluía a las mujeres de la sucesión.
María Cristina, esposa de Fernando VII, temiendo que la sucesión liberal de Isabel quedara amenazada, se alió con los liberales. Cuando el rey falleció, Carlos publicó el Manifiesto de Abrantes, proclamándose rey bajo el nombre de Carlos V, desencadenando la Primera Guerra Carlista (1833‑1840).
Los disturbios de 1834
El 27 de febrero de 1834, grupos de civiles zaragozanos se reunieron en los barrios de Arrabal y Las Tenerías y provocaron revueltas a favor del pretendiente carlista. El teniente general Juan Penne‑Villemur se sumó a la causa, pero el capitán general de Aragón, el general Ezpeleta, reprimió violentamente el levantamiento, obligando a los carlistas a huir hacia Navarra y a incorporarse al ejército de Tomás de Zumalacárregui.

El 5 de marzo de 1838 la ciudad volvió a ser escenario de una acción carlista. El soldado teruelano Juan Cabañero, bajo órdenes del general Cabrera, intentó tomar Zaragoza con 2 000 infanteros y 300 caballeros. A las 3 a.m. lograron abrir la Puerta del Carmen y avanzar por el barrio de Magdalena, pero la población zaragozana, apoyada por milicias y ciudadanos, respondió con una resistencia encarnizada que se extendió por la Plaza de San Francisco (hoy Plaza de España), el mercado y el Coso. Al caer la noche, Cabañero se vio obligado a retirarse y el general Cabrera lo reprendió, quitándole el mando.

El origen de la Cincomarzada
El éxito de la defensa fue celebrado como una victoria cívica. En 1839 el Ayuntamiento declaró el 5 de marzo día festivo, y la tradición tomó forma: los zaragozanos acudían a los bosques de Macanaz y a las riberas del Gállego a picar algo y a disfrutar del día.
En 1843, la facción más conservadora de los liberales llegó al poder y la fiesta fue suspendida, aunque la gente siguió celebrándola de manera informal. Se restableció durante el Bienio Progresista (1854‑1856) y la Primera República (1873‑1874), y desde la Restauración borbónica (a partir de 1875) volvió a ser una fiesta oficial. La calle Calle Cinco de Marzo, junto al Paseo Independencia, lleva el nombre del día.
Interrupción y recuperación
La celebración continuó hasta la Guerra Civil (1936‑1939). En 1937 el Ayuntamiento franquista prohibió la fiesta, pues el carlismo había apoyado a los sublevados. La calle fue renombrada “Requeté Aragonés”. La tradición quedó latente hasta 1979, cuando el primer ayuntamiento democrático devolvió el nombre original y reactivó la Cincomarzada.
Una anécdota popular
Se cuenta que, durante la toma de Zaragoza en 1838, Cabañero, confiado, entró a un café a primera hora y pidió chocolate caliente. Antes de beberlo, la revuelta popular lo obligó a abandonar el local sin haber tomado ni un sorbo. Años después, participó en un desfile militar y los zaragozanos, con su habitual sarcasmo, le gritaban: “¡Cabañero, tu chocolate se está enfriando!”.