Orígenes del uso del francés en la justicia inglesa
Tras la conquista normanda de 1066, liderada por Guillermo el Conquistador, la élite que ocupaba los cargos oficiales en Inglaterra provenía de Normandía y no hablaba inglés. Por ello, el francés se impuso como idioma de la corte y de los tribunales, desplazando al idioma anglosajón que hablaba la mayor parte de la población.
Una costumbre que perduró siglos
Resulta sorprendente que, a pesar de que los propios jueces y abogados eran nacidos en Inglaterra y que la mayoría de los súbditos de origen sajón no entendían el francés, la lengua normanda siguió utilizándose en los procesos judiciales durante casi tres siglos. Incluso reyes como Ricardo Corazón de León (1189‑1199) hablaban francés, aunque probablemente conocieran algo de inglés.
El cambio definitivo: la Ley de Pleitos en Inglés de 1362
En 1362 el Parlamento inglés aprobó la llamada Statute of Pleading o Ley de Pleitos en Inglés. El texto reconocía que la mayoría de los ingleses no comprendían el francés y, por tanto, no podían seguir los procedimientos judiciales. A partir de ese momento, todas las audiencias se celebraron en inglés y el francés quedó fuera de los tribunales.
Así, después de casi 300 años de dominio normando, el inglés recuperó su papel como lengua oficial de la justicia en Inglaterra.